Por: Profesor José Luis Lara Orendain
El toque de silencio enmarca la pronunciación de los nombres de los héroes: Juan de la Barrera, Juan Escutia, Francisco Márquez, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez ¡Murieron por la Patria! .
Presentes en uno de los pasajes más hermosos de nuestra historia. Autores de la defensa corajuda y valerosa de nuestro suelo patrio ¡Vivos en el recuerdo de todos los mexicanos!.
La tierra de Anáhuac recogió amorosa la sangre joven vertida generosamente por estos bravos compatriotas en su lucha por expulsar al invasor estadounidense de nuestro país, glorioso episodio de nuestro pasado histórico ocurrido el día 13 de septiembre de 1847 en los patios y en las afueras de esa soberbia edificación ubicada entonces a la entrada de la ciudad de México D.F. capital de la república.
El enemigo reconoce el heroísmo de estos donceles caídos en aras de la defensa de nuestra nación. Solo quienes están inflamados de verdadero patriotismo, en un momento dado son capaces de ofrendar su vida por la dignidad y la soberanía de la tierra que los vio nacer. A tan temprana edad ellos nos dieron tan noble ejemplo.
En el templo de la historia sus rostros imberbes son iluminados por la luz eterna de la inmortalidad, y los tiempos reverencian su memoria. Ellos, nuestros gloriosos Niños Héroes, cumplieron con su deber cuando México reclamó su sacrificio.
Cumplamos nosotros con el nuestro siendo cada día mejores mexicanos y mejores personas. Solo así haremos verdadero honor a la memoria de esos jóvenes cadetes que en aquella gloriosa fecha dieron una lección de singular heroísmo a México y el mundo.