Por: José Ma. Narváez Ramírez.
El gobernador Ney González, ordenó hace unos días el cumplimiento a las acciones establecidas dentro del programa Todos a clases por un México seguro, y Luís Eduardo Jiménez Agraz, titular de la Dirección de Prevención al Delito, inició con la campaña preventiva denominada Mochila Segura, para este ciclo escolar 2010-2011.
Estuvieron presentes, el Procurador General de Justicia, Oscar Humberto Herrera López, el representante nacional de los padres de familia, Leopoldo García y el Director General de Educación Básica de la SEB, Neftalí Castellón Valencia, así como representantes de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, diferentes Clubes Rotarios del Estado y Padres de Familia.
Las autoridades sostuvieron un encuentro con los progenitores presentes, a quienes les expusieron la mecánica de la revisión de las mochilas, acordándose que se llevaría a cabo por los propios padres. De iguial manera se les informó que se contará diariamente con un filtro escolar a la entrada de los planteles escolares, accediendo en forma voluntaria a efectuar dichas revisiones.
Igualmente se les notificó que se les recogerán (durante la inspección de las mochilas) aquellos objetos que pongan en peligro la integridad de los estudiantes, como los son: tijeras, afiladas, navajas u otras armas punzo-cortantes, frascos de pintura en aerosol, celulares, medicamentos o drogas y armas de fuego en fin, todo aquello que pueda poner en riesgo la seguridad de los educandos o el plantel. (Faltó plantear ante todos los presentes, el porqué se permite vender abiertamente navajas y cuchillos al público en general, en tianguis, mercados, tiendas de autoservicio y los llamados negocios establecidos).
Finalmente los padres se mostraron complacidos por la implementación de estas medidas preventivas.
Muy bien, señores, muy bien Esto a nivel Secundaria pero en los grados de Primaria, en los que los chavalos llevan sus mochilas cargadas hasta el gorro de útiles y demás enseres escolares, sudando la gota gorda y haciendo eses con la carga ladeada, con el bulto atiborrado de libros y cuadernos que pesan un resto y que parece que están siendo entrenados para burros y mulas de carga pues está bien para que los obsesos bajen de peso, pero para los flaquitos que van soportando casi el doble de su peso en las canijas mochilas que enseñan el afilado compás entre las puntiagudas escuadras de los juegos geométricos, y luego llegan a su salón y dejan sus mochilas en los pupitres para salir a la hora de los honores, (que, aunque parezca raro todavía se practican en algunas escuelas), a su regreso y sentarse a empezar a recibir las clases (si es que el profe no se quedó chacoteando en la dirección, o se fue al salón de maestros a fumarse un cigarrillo y hacer los comentarios del fútbol o cualquier otra cosa idiota) los alumnos se dan cuenta de que les volaron alguna libreta, la caja de colores, el juego de geometría, el lápiz o la pluma, etc. y quisieran que en ese momento se hiciera la famosa operación mochila para que aparezcan sus cosas, pero al encargado del grupo o al maestro que no le interesa mucho indagar estos asuntos que califica de banalidades y a proseguir con la dulce hueva que significa dar la clase.
Otros tienen su tiempo más medido que el chivo que reciben las amas de casa para preparar los alimentos caseros, y lo ocupan en ayudar a los encargados de la tiendita escolar, para informar del sistema administrativo-chingativo que diariamente se estila en estos casos.
En fin, Control señores Control con la Operación Mochila cargada con más kilos de chatarra educativa de la que se necesita, (yo conocí muchos alumnos que en lugar de llevar esas pesadísimas cargas, asistían a clases con un sólo cuaderno y un lápiz, demostrando con su aprovechamiento escolar que en realidad no se ocupaba llevar la mochilota a la escuela, solamente hacer las operaciones de aritmética. algunos ejercicios de escritura y anotar lo que se iba a estudiar en casa). Hay que aligerar la pesadez de estas bolsas que se llevan a la espalda, sujeta a los hombros por correas, que más parecen morral de cazadores o soldados o maletas o cofres pequeños, por su gran peso y que a la larga puede provocar serias desviaciones de la columna En serio.