Sierra Norte de Madrid. Y de pronto, alrededor de las ocho y media de la tarde, el día se convirtió en una noche cerrada, los pájaros se agitaron y gorjearon como confundidos, los murciélagos salieron de sus madrigueras y, lo más importante, la Luna cubrió por completo al Sol.

Ese momento fugaz, que duró entre 40 segundos y un minuto y medio —según la zona— emocionó a los habitantes de la Península Ibérica, sobre cuando la penumbra dejó entrever un anillo luminoso y engarzado como un diamante muy brillante.

Desde hace 114 años, en el 1912, no se registraba en España el que muchos consideran uno de los mayores espectáculos astronómicos de la naturaleza. En México se tienen registrados hasta tres eclipses totales de Sol, el del 8 de abril de 2024, el del 11 de julio de 1991 y el del 7 de marzo de 1970.

En una pequeña pedanía de la Sierra Norte de Madrid, entre Galapagar y Moralzarzal, decenas de personas se subieron a un pequeño monte para tener una buena visión del Oeste, justo en el punto donde se mete el Sol cada día y donde además se vislumbran algunas de las montañas más importantes de esa zona, como el Monte Abantos, Siete Picos, Peñalara, La Pedriza y Cuelgamuros.

La gente llevaba de todo, desde los lentes especiales para ver eclipses y homologados por las autoridades sanitarias, hasta sombrillas, sillas, neveras portátiles y, por supuesto, telescopios y aparatos fotográficos para capturar el momento.

Y así ocurrió en una buena parte del país, donde la gente se reunió para vivirlo, ya sea en las playas que miran a los mares Atlántico, Mediterráneo o Cantábrico o en los pueblos de las cordilleras montañosas, como los Pirineos.

Porque había decenas de millones de personas, muchas de ellas procedentes de países de todos los rincones del planeta que viajaron ex profeso para contemplar este fenómeno natural, estaban dispuestas a emocionarse hasta el llanto. Y por eso se desperdigaron por las zonas que, según los expertos, se contemplaría con mayor nitidez y belleza el eclipse.

El recorrido de la franja lunar y su sombra inició en el noroeste del país, en concreto de la comunidad autónoma de Galicia, y desde ahí atravesó hasta 13 regiones, incluidas las Islas Baleares, enclavadas en mitad del mar Mediterráneo, pasando antes por Asturias, Castilla y León, Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Cantabria, La Rioja, País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana.
Y desde ahí se pudo ver con claridad el momento en el que la Luna se situó directamente frente al Sol, bloqueando la mayor parte de su luz y permitiendo observar la atmósfera solar. Aunque el eclipse también se pudo ver total o parcialmente en otros países, como Portugal, Groenlandia, Islandia, República Checa, Suiza, Reino Unido y Francia, entre otros.