José María Castañeda.-
Fuertes reclamos por parte de amas de casa y padres de familia ha recibido la aún diputada federal por el Primer Distrito, Ani Marilú Porras Bailón, luego de que nuevamente se le viera realizando actos públicos que algunos ciudadanos califican como baños de pueblo.
Las críticas surgen porque, a dos años de haber asumido el cargo en la Cámara de Diputados —en el Palacio Legislativo de San Lázaro—, habitantes señalan que no ha regresado de manera constante a su distrito, particularmente a su domicilio ubicado en la colonia Juárez. Algunos inconformes consideran que la legisladora ha mantenido distancia con sus representados, quienes —afirman— podrían solicitarle apoyo o gestión social.
Entre los comentarios que circulan, también se menciona la adquisición de una camioneta con un valor aproximado de un millón 600 mil pesos, hecho que ha generado cuestionamientos en redes sociales.
Los señalamientos se intensifican en el contexto del movimiento político que ya comienza a vislumbrarse rumbo a la gubernatura. En el escenario local suenan nombres como el de la presidenta municipal de Tepic, Geraldine Ponce; el senador Pavel Jarero Velázquez; y el alcalde de Bahía de Banderas, Adahán Casas Rivas. En ese contexto, ciudadanos consideran que Porras Bailón podría estar posicionándose políticamente.
Asimismo, algunos habitantes de colonias como San Pedro han expresado inconformidad por la falta de apoyos o actividades comunitarias durante fechas recientes, lo que ha incrementado el malestar social.
Entre la ciudadanía persiste la pregunta: ¿habrá memoria corta o se recordará el desempeño legislativo cuando llegue el momento de las definiciones políticas?
El debate continúa en el Primer Distrito.