Los largos periodos de inactividad que dedican los menores a ver televisión durante el periodo vacacional, podrían ser una de las principales causas del aumento en el consumo de alimentos chatarra, considerados así por contener altos niveles de grasas, sal, azúcares o condimentos que estimulan el apetito o la sed y, por consecuencia, propician un mayor consumo.

De acuerdo a la nutrióloga del hospital Dr. Aquiles Calles del ISSSTE Irma Téllez Estrada, además de causar estragos en la salud de los infantes, el consumo de productos industrializados influye directamente en el comportamiento de los niños ocasionando entre otras conductas: irritabilidad, hiperactividad y estados de ansiedad.

Explicó que todos los alimentos son potencialmente nocivos para la salud si se abusa de su consumo, sin embargo, los alimentos chatarra tienen una relación directa con la incidencia de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y la obesidad, padecimiento en este último, en el que la población infantil de México ocupa el primer lugar mundial.

Una comida saludable debe proveer, entre otros nutrimentos, de fibras, vitaminas y minerales básicos para el rendimiento del cuerpo; la comida chatarra, por el contrario ofrece una mayor cantidad de elementos perjudiciales para el organismo. Este dañino hábito suele ir de la mano con el sedentarismo, produciendo de esta manera, una fatal combinación para infantes de cada vez menor edad.

Téllez Estrada advirtió que, estos dos factores crean un círculo vicioso debido, a que la falta de actividad física suele producir en el menor un cuadro de ansiedad que regularmente sacia con el consumo de alimentos con un escaso o nulo valor nutricional. Durante estos periodos de inactividad frente al televisor el menor es bombardeado con anuncios publicitarios que lo alientan al consumo de chatarra.

Si bien, no podemos frenar su contenido publicitario, sí podemos regular como padres de familia la exposición del menor a sus efectos, fomentando la práctica constante de actividades físicas, que tendrán una mayor aceptación por parte del infante si se llevan a cabo de manera grupal, por ejemplo, su inclusión en cursos de verano, en clubes deportivos o también practicando ejercicio en familia.

Otro aspecto esencial para evitar la aparición de estos trastornos radica en establecer un plan alimenticio saludable, en el que se incluyan todos los grupos de alimentos de forma moderada y en horarios fijos, en este sentido se sugiere una colación a media mañana y otra por la tarde a base de frutas y verduras. Es recomendable tener siempre en casa alimentos nutritivos y evitar a toda costa recompensar al menor con comida chatarra, o bien, facilitarle dinero para su adquisición.