Los trabajos que realiza el Sistema Integral de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) aumentan en época de lluvia. Los drenajes tapados son una constante.

Y también, se ha vuelto una práctica común –y sumamente peligrosa- que cuando es abierta una calle por los trabajadores de SIAPA, generalmente no son colocados señalamientos preventivos, sobre todo cuando los empleados se retiran al concluir la jornada.

Así, bloques de concreto y otros materiales arrancados quedan en la calle, provocando con frecuencia que conductores se impacten contra ellos.

Hace unas tres semanas, en la avenida Revolución Social, mejor conocida como El Chorizo, fueron abiertos varios huecos hasta que fue posible la localización de un tapón en una línea del drenaje. El caso es que, una vez resuelto el problema, hasta la semana pasada se colocó el asfalto nuevo.

Para entonces, las constantes lluvias habían formado zanjas en la calle, que estuvieron a punto de generar volcaduras. Por esa calle circulan miles de vehículos todos los días.

Entonces, los vecinos colocaron llantas sin uso, aprovechando que a un costado hay una llantera. Irónicamente, las llantas que ya no sirven son usadas para alertar los pozos grandes en las calles, cuando la Secretaría de Salud indica que son uno de los lugares propicios para los criaderos de moscos que transmiten el dengue.

Esa práctica sistemática de abrir calles y dejar para mucho después, o para nunca, su reparación, es algo que urge corregir al interior del SIAPA. Además de que, como ya fue citado, generalmente no colocan señalamientos preventivos.