Por: José Ma. Narváez Ramírez.

En los años de gloria del béisbol allá en la tierra de los venados, cuando Rafael Reyes Nájera Kid Alto El Maestro de la Crónica Beisbolera se reía de los burros enzapatados del micrófono y deleitaba a la afición con su especial manera de relatar sus bien confeccionados comentarios con el tesoro de su personal archivo, nos causaba gran sorpresa verse llenar el Teodoro Mariscal de Mazatlán hasta las banderas, ya fuera el equipo en los primeros lugares o en los últimos, los aficionados asistían al parque con la misma asiduidad de todas las series y las porras conservaban esa simpática pimienta costeña que se desbordaba a torrentes por todo el colosal estadio.

El singular cronista de la pelota, gozaba de una gran admiración tanto de los fanáticos beisboleros como de los directivos y tenía un palco para el solo que compartía con sus cuates del periódico El Sol del Pacífico. Y por ahí nos colábamos a disfrutar de las series en turno y cooperar para el balde de cheves bien helodias y entrarle a las quinielas de pasabola.

En una de esas temporadas de grandes trabucos y enormes agarres entre novenas de alto calibre compuestas por algunos grandes peloteros norteamericanos y de Serie del Caribe, junto con los mexicanos, que no se quedaban atrás sucedió que aquel Estadio que lucía siempre a reventar, de pronto la asistencia mermó a tal grado que eran unas setenta personas en las gradas cuando el equipo iba en el primer lugar de la Liga.

Al preguntar a Kid Alto cuál era la causa de ese abandono, nos contestó muy molesto: Es la guerra de la cerveza, una marca alega que pagó la concesión y debe de salir la que está ahora en el estadio para dejarle el lugar y la otra se amparó para que no le coman el mandado.

Así duraron un buen tiempo aquellas firmas que no toleraban trabajar en sana paz y vender sus productos en forma conjunta porque el pleito era la exclusiva pero los aficionados al Rey de los Deportes, nomás no asistieron hasta que se arreglaron las distribuidoras y volvió la fiesta de los jonrones y las atrapadas a llenar de bote en bote las gradas del Teodoro Mariscal y las tripas del respetable.

Eso pretenden hacer en la Feria del Elote, al parecer suprimir la venta de bebidas alcohólicas por razones de alta presión de parte del crimen organizado solo que está muy canijo el asunto de la ley seca porque lo que más abunda en Xalisco son los alegres bebedores

Así en la polaca todos están de acuerdo en que el gallo que venga a gobernarnos después de Ney González, tiene unos meses para demostrarle al pueblo que debe dar de sí soltar el codo para que le den el voto de lo contrario se va a quedar viendo lejos Calderón jaló con los nayaritas, pero su política está dejando mucho que desear entre el grueso de la gallada y el PRI se va a despachar con la cuchara pozolera porque los gallos y las gallinas le van a hacer los puros mandados

Esa propuesta del 25% de impuestos en único en lugar de los aranceles en serie, va a sepultar al PAN, que ahora pide al pueblo que ayude a combatir al crimen organizado porque el Gobierno solo no la hace se le está volteando el chirrión ¿Qué pasó, Felipe, dónde quedó la enjundia del primer general de los ejércitos?

Control señores Control Nomás imagínense qué hubiera pasado con el Mundial de Futbol si se cancela la venta de cerxias y demás bebidas empedantes Si desde miles de kilómetros se brindaba a la salud de tal o cual equipo, ahora pónganle ahí cerquita Por favor, no mánchen. Mazatlán les demostró que sin alcohol, no hay afición Ni aquí ni en África