Por Brígido Ramírez Guillén
Decano del periodismo en Nayarit
Después del rotundo fracaso en las elecciones presidenciales en que Felipe Calderón Hinojosa, del PAN, se alzó con el triunfo con la inconformidad de Manuel López Obrador, sostenido por los políticos y organizaciones de izquierda, el Partido Revolucionario Institucional se levanta y vuelve a colocarse como la primera fuerza política del país, gracias a los resultados de las recientes elecciones del cuatro de julio en doce estados de la república, en que se disputaron las gubernaturas. De esas doce, el tricolor ganó nueve y los aliancistas del PAN-PRD-Convergencia se adjudicaron tres, Oaxaca, Sinaloa y Puebla.Los nueve candidatos a los gobiernos del estado son: Quintana Roo, Hidalgo, Tamaulipas, Durango, Veracruz, Tlaxcala, Zacatecas, Aguascalientes e Hidalgo. Bastiones panistas: Tlaxcala y Aguascalientes y del PRD, Zacatecas, dejan de serlo por la voluntad de los votantes y pasan en poder del Revolucionario Institucional. Los aliancistas de derecha e izquierda dan como un hecho sobresaliente haberle arrebatado las gubernaturas del PRI de Oaxaca, Puebla y Sinaloa, de ahí el entusiasmo de los dirigentes nacionales del blanquiazul y del partido del Sol Azteca, que los anima en volver en coalición en otros cuatro lugares para los comicios electorales del 2011, entre ellos Nayarit y Estado de México. Las condiciones que fijan son que los ciudadanos así lo quieran para enfrentarse al Revolucionario Institucional. Los cálculos que se tienen sobre las boletas colocadas en las urnas a favor del PRI ascienden a seis millones, trescientos ochenta mil, en lo que se refiere a las gubernaturas, sin incluir los miles y miles de sufragios emitidos en Baja California norte, donde el Tricolor arrasó en los cinco ayuntamientos. Los del PRD y los del PAN se muestran muy optimistas con sus tres gubernaturas obtenidas en las pasadas elecciones, sin querer ver sus fracasos en Zacatecas, Aguascalientes y Tlaxcala, y en el número global de nueve estados, donde el PRI arrasó a la oposición. Se calcula que en Nayarit ya se sabrá en enero si el PAN-PRD, se coaligan con Convergencia para las elecciones locales del 2011, pues en ese mes ya contarán con el candidato al gobierno del estado. Como se ven las cosas, el candidato del Partido de la Revolución Democrática lo será el diputado J. Guadalupe Acosta Naranjo, con el apoyo de su líder nacional Jesús Ortega, el chucho mayor, aunque Martha Elena García no cede en sus aspiraciones a ser la candidata por el Sol Azteca y a la vez de la alianza que pudiera formarse, pues considera que cuenta con mayor número de simpatizantes para cumplir con su proyecto, con un superior posicionamiento en toda la entidad que el que tiene Acosta Naranjo. Comentaristas políticos con cierta influencia en la sociedad se inclinan también en que sería Martha Elena la más adecuada candidata para enfrentarse a cualquier abanderado del Partido Revolucionario Institucional. Habrá quien lo niegue que Acosta Naranjo anda en precampaña desde hace meses a sabiendas de las autoridades electorales de las violaciones a la ley, pues ahí están como muestra los espectaculares instalados a lo ancho y largo del territorio nayarita. Por el PRI, quienes figurarán en primera línea en el momento de las decisiones, en que se nominará al candidato a la gubernatura, aparecen los senadores Raúl Mejía González y Gerardo Montenegro Ibarra, quienes tendrán que sujetarse a las reglas que marcará el Comité Ejecutivo Nacional del Tricolor, encabezado por Beatriz Paredes, y entre las que se encuentran: candidato de unidad, elección por el Consejo Político Estatal o por Convención de delegados. En caso de que algún partido político entre en alianza con el PRI todo método de nominación del candidato que pudiera existir en los estatutos deja de aplicarse para sea considerada la opinión que salga del partido que participe en la coalición. Mucho se ha mencionado a Roberto Sandoval como otro de los aspirantes priístas, tan es así que se ha destacado en su precampaña desde la Presidencia Municipal, pero desde que aparecieron las Reformas a la Constitución del estado y a la Ley Electoral, en que se obliga a separarse del cargo en diciembre en caso que quiera participar en la lucha por el gobierno del estado, su voz como aspirante como que se opacó y no se decide a dejar la alcaldía, esperando a lo que diga su partido, para dar ese paso decisivo, o sea, tener la seguridad de llegar a candidato, de lo contrario no volverá a mover un dedo en busca de hacer realidad su sueño como gobernador. Muchos se preguntan ¿Roberto se disciplina si no es el candidato priísta? Pues no le queda otra opción y esperar una diputación federal para el 2011. Hasta la próxima. *Decano del periodismo en Nayarit.