Por Miguel Angel Casillas Barajas


Para mi padre Alberto Casillas Larios no había causas imposibles. Con el buen humor que siempre le caracterizaba, solucionaba todos los problemas que la misma vida le presentaba, el nos enseñó con su espíritu lleno de positivismo que casi todas las cosas pueden tener solución, por mas difícil y escabrosas que estas fueran, pero sobretodo nos inculcó a saber valorar la amistad, él nos aleccionaba: Al amigo fiel nunca se le abandona, por eso, la amistad se debe regar día con día como a una planta, para que luzca siempre fuerte, bella y fresca

Y siguiendo él mismo, al pie de la letra esa premisa, recuerdo aquellas celebraciones que hacía en su onomástico o cualquier otra fecha significativa, como lo es el día del padre. Tan solo, lo motivaba el simple afán de fortalecer los vínculos de amistad, que seguramente para él eran muy importantes. Porque para realizar sus fiestas, siempre buscaba cualquier pretexto, un para un motivo, vaya un algo que justificara el festejo. En la familia todos lo sabíamos de antemano. La ideología de mi padre era simple. Reunirse y convivir con la familia y todos los amigos, y cuando mi padre decía TODOS es que de verdad eran todos, nadie podía faltar a esas fiestas en casa, donde se compartían sabrosos refrigerios, quesos y botanas de toda índole, suculentos platillos de mariscos, bañados con los mas exquisitos vinos y cerveza de barril bien fría que eran traídos en grandes toneles, enviados a la casa por funcionarios de gobierno, o por compadres o simplemente por amigos de él, sin faltar claro está, la buena música.

Gracias a ese don de gentes que le caracterizaba, mi padre, lograba conjuntar en sus festejos a familiares, compadres, Amigos, gobernadores, funcionarios federales, diputados, artistas, toreros, deportistas, hombres de letras etc. etc. pero sobretodo nunca, pero nunca, podían faltar a sus reuniones los mas reconocidos trovadores o tríos de la localidad que se presentaban de manera casi espontánea a cantar; a sabiendas que ahí estaría presente la casta divina de la sociedad y los hombres mas destacados de la política estatal. Así pues, de esa manera desfilaban casi al mismo tiempo, las botanas y las cheves junto con los poemas hechos canción de Agustín Lara, de José Alfredo Jiménez o de Guti Cárdenas ante la presencia de ese collage de distinguidas personalidades.

De entre este grupo de excelsos bohemios de cepa y haciendo un poco de memoria, podemos recordar los nombres: De el distinguidísimo e ilustre Maestro Don Enrique Hernández Zavalza, al periodista Don Enrique Vargas Hernández, al también maestro herrero Don Miguel Thome, al Macareno (torero de gran cartel)a Ramoncillo otro torero, al empresario zapatero Don Manuel Z Larios, al pintor Don Julio Casillas Larios ( hermano de mi papá)a Don Félix Torres Haro, a Don Fausto Iriarte Luna (periodista), a Ricardo Silva Delgado otro periodista, al Lic., Daniel Pantoja Partida y a mucho otros personajes más, que junto con mi padre: Alberto Casillas Larios se reunían tan cotidianamente como les era posible para festejar estas fechas casi gloriosas para ellos.

Al caer la tarde ya después de la comida, todos esperaban ansiosos la intervención de algún personaje importante o de la política que hiciera uso de la palabra para dar las gracias a todos los invitados por su asistencia; y ya al caer la tarde-noche, cuando casi la mayoría de los presentes estaban bien servidos o por lo menos a medios chiles; venía la interpretación estelar del famoso: TRIO TEVARQUI formado por Don Enrique Vargas Hernández, Don Miguel Thomé y mi propio padre, cantando un verdadero desfile de éxitos románticos, entre los que intercalaban algunos temas de Blues. Ese era el momento crucial del festejo, y donde mi padre ofrecía a la distinguida concurrencia un espectáculo fuera de serie imitando al famoso trompetista Louis Armstrong, esforzándose al máximo para alcanzar el tono agudo de la trompeta, usando como instrumento, tan solo, una simple hoja de naranjo. De esa manera interpretaba casi perfecto ese blues que hizo famoso ese genial trompetista y que lleva por nombre: San Luis Blues. Poco después, y ya como colofón, cerraban su actuación con un nutrido repertorio de éxitos musicales románticos de los mejores tríos de México, con su estilo inigualable que los caracterizaba, y que no por nada los llevó a actuar en un programa estelar en la estación de radio XEW La voz de la América latina desde México.

Después de la actuación del trío Tevarqui, se terminaba el festejo y partían todos los invitados a sus casas chapeteados y reteniéndose tambaleantes en las paredes a causa del elixir de la vida ingerido a raudales; pero con la firme convicción de haber festejado dignamente, una fecha más del día del padre en un ambiente exquisito, lleno de bohemia y plena camaradería.