Por: Olegario Zamudio Quezada

Tuve oportunidad de platicar con dos escribientes y promotores de políticos, muchachos de mis tiempos, muchachos que crecieron en la sencillez, ahora muestran el lado frio y funerario en sus expresiones y decir quiero, que escuchaba su geniosas palabras, me trasladé imaginariamente a las pilas de cadáveres judíos que amontonaban los nazis, me trasladé pues por el camino de sus palabras al holocausto que guardan en su mente y en su corazón.

Digo que el sentido común, es el más común de los sentidos y es el que menos utiliza la gente, creo que a los idealistas y planeadores del futuro, se les olvida que nuestro pueblo nayarita, vive y subsisten sus familias, del trabajo, de la producción y de la empresa de la prestación de sus aptitudes y servicios.

Luego entonces las propuestas de quienes se auto nominan candidatos por y para Nayarit, deben tener propuestas sensatas, encaminadas al progreso y el desarrollo integral de la sociedad y con ello fortalecer lo más básico de nuestra sociedad, la familia.

Pero estos, los intelectuales de café del Malinal, estos asesores de candidatos tienen en el corral de sus casas una pila de cadáveres, mismos que durante las campañas políticas traerán en las calles resguardados en formol y con bolitas de naftalina, para mostrarle a la ciudanía entre cadáveres sus propuestas ideológicas.

Pretenden mostrar la paja en el ojo ajeno y con ello ocultar toda la podredumbre que durante tiempos y épocas han venido arrastrando en el devenir de sus prácticas sociales políticas por demás inmorales y que están en la mente y el tiempo presente de la ciudadanía de Nayarit.

¿Que apesta más?, cuestionaba a estos empleados de la política, por un lado las bajas que se desprenden de una guerra entre bandas de la delincuencia de estos modernos tiempos, o por otro lado, la guerra que bandos políticos en el poder, realizaron y realizan contra el pueblo de manera vil, ruin, mezquina y miserable, un pueblo que aun a su pesar, participó para elegirlos como sus gobernantes, después sus victimarios.

Seguirán apilando cadáveres y los resguardaran si esa es su voluntad, pero cuidado al sacarlos a orear en las campañas políticas, no sea que por una equivocación o indiscreción sus propios ayudantes saquen de sus haberes, muestras de lo que son y han sido, muestras que apestan, pesan y calan en el recuerdo y la conciencia de los nayaritas.

Las campañas políticas se deben cimentar con propuestas de desarrollo a la ciudanía, a los sectores que empuñan en sus manos y sus intenciones el fortalecimiento del estado y con ello el bienestar de sus familias, con propuestas para nuestra juventud a nuestras mujeres a nuestros indígenas tan olvidados y marginados, a nuestros productores del campo y la costa, etc.

Pareciera ser, que el peor enemigo de un nayarita y de Nayarit son sus nayaritas que son capases de prender fuego a su casa por ver la del vecino arder, por ver el estado arder, aun así todos sabemos que estamos en la cola del progreso y no hemos sido capases de congregarnos para definir directrices de progreso, comunión por y para el estado y por ende también para nosotros y nuestras familias.

Apilar putrefacción, infamias y afrentas como propuestas sociales, no es esta, una condición de quien se define como buen nayarita, creo que estas formas, es una visión herrada de ser en política y de hacer política, ante mis comentarios uno de ellos sorbió su tasa de café y me dijo, pues lamento informarte querido Olegario que así es la política y en esta lucha todo se vale, el otro joven político me sonrió, se encogió de hombros y movió la cabeza asintiendo.