Olegario Zamudio Quezada.- De esas veces que te amaneces con el pie derecho y este fue mi día, hoy aprendí algo nuevo en la vida, pude ser testigo de cómo se vierte una conferencia de prensa entre dos afamados periodistas de esta ciudad de Nervo y Escutia.
Justo en el crucero del puente vehicular donde está el periférico entre Xalisquillo y Tepic, en ese lugar hay algo así como un triángulo de las Bermudas que desaparece la personalidad de las personas y las envuelve en una nueva, tal es el Caso del Regidor Priista Villela, quien al cruzar Tepic se convierte en periodistas y funciona como una pistola calibre 45 en automático.
Ya de periodista y con el traje de comunicador, el legendario hombre de negro se dio a la tarea de buscar a su pareja de encomienda profesional, pues habrá usted de saber mi querido lector que los héroes y los chistosos siempre se den en pareja según el sine internacional.
Así fue como nuestro negro predilecto se encontró con el Sinaloense periodista Ramón Álvarez y así pude ser mudo testigo del desarrollo de una entrevista a connotado funcionario de esta localidad nayarita.
De entrada cuestionaron al funcionario respecto de su buen desempeño y este los cuestionó de si eran buenos o malos periodistas, llegando al acuerdo mutuo de que la firme convicción de servir a la gente es lo que te profesionaliza y te hace superarte.
Después de veinte minutos de nada preguntar y de que el funcionario los miraba con ojos pizpiretos cuando el Negrote abrió la boca, el funcionario acomodó los codos en la mano y tomo respiración para contestar, solo para encontrarse con que Álvarez y el Tolerancia cero tenían la boca reseca y querían agüita.
Claro está que el funcionario les sirvió una Pepsi Cola a lo cual los entrañables amigos de la Doña Que vende refrescos y que es Diputada Federal se negaron a consumirla, inmediato el funcionario sacó su cartera para darse cuenta que lo habían bolseado, le sacaron el dinero de su cartera, pero de inmediato el Cero Tolerancia sacó un puño de billetes de quinientos para prestarlos comedidamente.
El funcionario miró a las pestañas chinas, chinas, chinas del Cero Tolerancia y le preguntó con cálida voz, que se siente ser rico señor don periodista y este le contestó con trémula voz, que lo que más le confortaba era ayudar a los pobres y por fin les pidieron que se enfocaran a la entrevista.
Prendí la grabadora y empecé a tomar fotos, esperando entre candilejas escuchar los importantes pronunciamientos de preguntas para ir a informar a la sociedad en sus distinguidos y leídos pasquines y mamotretos, para solo escuchar en el aire el girar de las aspas de un abanico de techo y las dulces palabras de uno de ellos que decía, nada de preguntas, venimos por los chelines, así es que saca, unos policías que andaban por ahí cerca mejor se retiraron.
Me dije cuando yo sea grande voy a querer ser como estos dos artistas, del periodismo e inmediato me trasladé al puente que divide Xalisco con Tepic y no sentí nada, deberas, ni cuando entre a Quillo me sentí regidor, ni cuando entre a Tepic me sentí periodista y menos pude confirmar con intelectuales de supermercado que tema era ese de los chelines, ni modo, hablaban en clave secreta.a