Por: ÓSCAR Verdín Camacho (Información y foto).- Mujeres y en el menor de los casos hombres que padecen violencia familiar, o bien quienes han sido víctimas de ataques sexuales, secuestros, gente que perdió a un ser querido durante un asesinato, recibe atención por parte de especialistas de PROVIC, dependencia encargada de atender a quienes son precisamente víctimas de un delito.
Quienes reciben apoyo de psicólogos en PROVIC no son precisamente pocos. La directora María Guadalupe Arreola Merino ofrece datos: en marzo pasado se ofrecieron 303 terapias, mientras que en enero el número había llegado a 349.
Lupita Arreola precisa además que PROVIC no sólo brinda ayuda a quienes interpusieron alguna denuncia en la Procuraduría General de Justicia (PGJ), sino que también atiende casos por comparecencia voluntaria de quienes fueron objeto de delitos pero que, por decisión propia, no denunciaron.
Arreola apunta que cuando se trata de víctimas que residen en algún municipio alejado, o que se les dificulta arribar a Tepic, se les canaliza con el psicólogo del DIF municipal o bien con el de la Secretaría de Salud correspondiente a su alcaldía.
REVIVIR EL DELITO
Éder Ibáñez Chavarín es uno de los psicólogos con que cuenta PROVIC. Puntualiza que además del proceso de atención a víctimas de un delito, también es valorada y ello sirve de apoyo al agente del Ministerio Público durante el seguimiento de una investigación penal.
Los resultados que nos ofrecen la valoración del paciente nos sirven para determinar si las terapias serán por semana, quincenal o mensual. Todo depende de cómo lo veamos, de sus propias herramientas personales.
En las estadísticas, siempre aparece en primer lugar el delito sexual. Nosotros no sólo nos enfocamos a la persona, al delito que padeció, sino que hay que trabajar en muchas circunstancias de la vida personal y familiar: el papá, la mamá, los hermanos, la escuela. Deben ser todas las áreas. Muchas veces hay que reintegrar al medio a toda la familia, no sólo al paciente.
- ¿El delito sexual podría ser el abordaje más difícil para ustedes?.
- Yo me encargo de aspectos de secuestro y también es una situación muy estresante para la víctima, porque es otra vez volver a narrar los hechos, volver a sentir. Se pone el dedo en la llaga para poder hacer nuestro trabajo. La herida tiene que sanar porque si no, se cae en la evitación total, en el bloqueo de las emociones, en mecanismos de defensa como la negación.
Lo importante no sólo es poner el dedo en la llaga en el paciente, no sólo es el qué viviste y cómo te sentiste, sino qué aprendiste, cómo cambia tú vida a raíz del suceso. Entonces no muchos enfrentan el volver a revivir el delito. Viven el coraje, la impotencia, la frustración, el coraje a la autoridad, de todo. Algunos hablan con mucha tristeza porque vieron la muerte muy cerca. En fin.
Pero después de ese volver a revivir, llega un momento en que el paciente está estable y acepta lo que le pasó y otra vez se integra a la vida, a sus actividades, ya puede salir a la tienda, a su trabajo; claro que en este trabajo también se da terapia a la familia porque en un secuestro, no sólo es lastimada la persona plagiada, sino su familia, que tiene que enfrentar la tortura psicológica, por ejemplo en llamadas telefónicas. Ellos viven el trauma de la llamada, mientras que la víctima todo lo que encierra el secuestro, todo eso de que si lo mueven de un lado a otro o si ya no va a vivir si no se paga el dinero.
- Es vital la atención profesional que debe recibir la víctima.
- Si, se les recomienda que no lo tomen a la ligera porque muchas veces nomás dicen me siento bien, pero eso no es real porque no lo ha trabajado y el hecho está ahí dentro. Si no se atiende, una situación pequeña va provocar que aparezca y se haga grande para el paciente. ¿Por qué?, porque nunca lo habló, nunca lo atendió. Por fortuna, mucha gente hace caso a la recomendación y viene a tratamiento.
MOMENTO ACTUAL
Ibáñez Chavarín ofrece su punto de vista sobre la reacción frente a la violencia que se ha sentido en los últimos meses en el estado, donde mucha gente, aunque ajena a esas balaceras, ha quedado cerca de las mismas.
Se vive el evento, digamos, cuando matan a alguien, cuando se está cerca, pero después del hecho se da el shock, cuando la persona no sabe ni qué es lo que pasó, y después del shock, con el paso de los días llega el trauma, y es cuando empieza a hacer conciencia de lo que está viviendo. Posteriormente viene el postrauma, cuando la persona queda con la secuela, que está asustada si oye un chillido de llantas, una ambulancia, o si ve una camioneta con vidrios polarizados. O bien se dan reacciones físicas, como ronchas en el cuerpo.
- ¿Ese postrauma lo podríamos estar viviendo muchos, ahorita?.
- Si estamos expuestos a que nuestra vida esté en peligro, si. Pero también depende de las herramientas y fortaleza mental de las personas, mucha gente lo entiende así, cada quien soluciona sus problemas a su forma y a su manera.
Explica: hay una curva, nada es lineal: hay episodios tranquilos y todo vuelve a la normalidad, pero si hay un suceso fuerte, se mueve esa línea, al fin y al cabo todos estamos expuestos, independientemente donde estés.
Tampoco podemos irnos a los extremos como hablar de irnos a otro país o a otro estado. Llegar a extremos es no vivir.
Hoy en día los jóvenes son más analíticos, no están tan perdidos en ese sentido. Saben con quién se juntan, quién está en la discoteca. No dejan de hacer su vida. Tal vez los papás son más aprehensivos, más preocupones, nos llega más la ansiedad, pero los jóvenes continúan haciendo su vida normal.
VIOLENCIA FAMILIAR
La violencia en el seno familiar es otro caso que con frecuencia se atiende en PROVIC, coinciden Lupita Arreola y Éder Ibáñez.
Explica el psicólogo: generalmente la violencia es a la mujer o a los hijos, pero hay casos donde el hombre es agredido por su esposa; que no se entienda que la violencia siempre es a golpes. Hay veces donde la mujer comete violencia, por ejemplo se vuelve calculadora, donde su pareja no puede hacer nada sin que ella apruebe primeramente. Hay mucho poder de ella en las decisiones y hay cuates que ya no hayan la puerta.
De acuerdo con la directora de PROVIC, se ha prestado ayuda a parejas en esa situación y en ese proceso también son atendidos los hijos.