Yo, que no conozco de tierras, hoy me tocó ver una de color amarilloso y es que es jal revuelta con tierra, este material fue sustraído de las faldas del cerro de San Juan aquí en Tepic, regularmente es así, de esos lugares sacan material pétreo, de todo el perímetro amplio de esa montaña de Los Jones.
Los Jones me comentó Don Miguel, fueron una tribu que vivió en las faldas del cerro de San Juan, de ahí, que por ello, se deriva el nombre de ese cerro de Tepic, ellos Los Jones eran de piel moreno obscuro, no eran así por el sol, ese era el color de su piel y eran bajitos de estatura.
Ellos tenían dominada esa área geográfica, que además les permitía tener dominio visual sobre el resto de las áreas de lo que hoy es el valle del Matatipác, cerca de Xalisquillo tenían su templo, donde adoraban sus deidades, un templo hecho de material de cantera con bancas de madera tropical dura, algo así como de tampiciran.
El templo quedó cubierto de tierra por ellos mismos Los Jones, causa de protegerlo, de los ataques y saqueos de otras tribus, que les disputaban el poder, la vivienda estratégica y tesoros que tenían, entre otros lugares, precisamente en ese templo de adoración.
A ese templo se puede acceder materialmente, se puede entrar o salir de él, justo el día veinticuatro de junio, el Día de San Juan, esto es posible, derivado al magnetismo que genera la lluvia de ese día y con ello la apertura mágica de ese lugar en una puerta dimensional.
Cuando escuche esto por primera ocasión, en compañía de otras dos personas, ante tanta preguntadera al narrador de esa historia, no pude más que estar apacible y además respetuoso ante la descripción de estos hechos.
Recordé todo esto, porque precisamente bullendo una tierra jalosa (de Jal) con una pala, de entre sus pequeños terruños, broto una piedra de obsidiana de la forma de una punta de lanza o puede ser de cuchillo, la elaboración de esta pieza, es tan estricta que es de admirar su confección milimétrica.
Tengo suerte para encontrar cosas de esas en la tierra, expuestas al sol, un día nomas de repente se me ocurre que me voy a encontrar piedras de esas y los que me escuchan deducen que me descalabre, me ven perderme caminando y caminando regreso con ellos, ya con piedras de esas en las manos, no sé como sucede, pero me ocurre que las encuentro, no sé cómo.
Esta piedra que ahora encontré providencialmente, esta creada para descansar en el dedo meñique y tiene una hendidura para la aplicación del dedo gordo de la mano, cuando éste es tomado como cuchillo, pero por mi estatura y la complexión de mis dedos se me juega en el aire, creo que este utensilio fue elaborado para una mano mas pequeña.
En ese lugar donde lo encontré, fui con cada uno de los presentes y les pedí que tomaran la pieza en sus manos para admirarla, claro con respeto lo hicieron todos, seguido de ello, les relaté la historia que describí con anterioridad, uno de ellos, comento, que él ya sabía desde hace años, que del otro lado, en las faldas del cerro de San Juan, existe una cueva encantada que precisamente se abre y se cierra en tiempo de lluvias
Si alguien penetra en ella, solamente podrá salir el día mágico de la lluvia que abre puertas dimensionales, del próximo año, un veinticuatro de Junio.