El tener una infestación de piojos es resultado de descuidos en la higiene del individuo, que permite que éstos aniden en el cuero cabelludo (principalmente) y, dado que se contagian fácilmente, aparecen las epidemias tanto en el núcleo familiar como en la escuela, principal punto de contagio.
Por ello, indicó el doctor Guillermo Vázquez Rosales, del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI, cuando se detecta a una persona que padece pediculosis (nombre de la infestación por piojos), hay que indagar el estado de salud de su núcleo familiar y el de la comunidad a la que pertenece, para tratar de abarcar el problema integralmente e impedir las reinfestaciones.
Hay tres tipos de pediculosis, especificó el especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS): del cuero cabelludo, que es el contagio más común; del cuerpo y del pubis, todas causadas por diferentes tipos de piojos. Los piojos son insectos parásitos que miden de 3 a 4 milímetros; son aplanados y no tienen alas, toman el pelo como su hábitat natural y se alimentan de la sangre del cuero cabelludo.
La hembra puede depositar hasta 10 huevecillos al día. De éstos saldrán las liendres, piojos en estado larvario, que son las más fáciles de ver por su color blanco, forma ovalada y porque se adhieren firmemente al pelo, cerca de la piel cabelluda. Mientras quede alguna liendre en la superficie del organismo, la enfermedad no estará erradicada.
La forma más frecuente de adquirir piojos, explicó el también jefe del servicio de Infectología del Hospital de Pediatría del CMN Siglo XXI, es por el contacto cercano. Sin embargo, como pueden sobrevivir hasta un día fuera del ser humano, se transmiten por compartir objetos como toallas, gorras, cascos, peines, cepillos y ropa.
El estar infestado de piojos conlleva, además del desagradable aspecto físico, la inflamación y enrojecimiento de la piel en la zona afectada, acompañada de escoriaciones, por el constante rascado, ya que la comezón es el síntoma fundamental de esta infección.corporal y cambiar la ropa diariamente, de ser posible.