El absurdo y la ridiculez en México, cada día resultan más vergonzantes para quienes nos percatamos de la realidad que vive el país; contrariamente a lo que el sector oficial manifiesta en su estrategia mediática y multimillonaria, donde se nos invita a estar orgullosos de ser mexicanos y celebrarlo con un fastuoso evento Bicentenario.

La pregunta es ¿Orgullosos de qué? De que a lo largo de la historia de nuestro país, gracias a la codicia de sus gobernantes se perdió mas de la mitad de territorio nacional; orgullosos de una libertad ficticia, donde cualquier ciudadano puede ser sospechoso por portación de cara ante la infinidad de retenes inconstitucionales que existen a lo largo y ancho del país y donde la ley que impera es el criterio de uniformados.

O de la democracia alcanzada, al menos, se le llama democracia a que hombres y mujeres acudan a votar en procesos electorales, cuando la democracia social no existe en esta nación, democracia en un país donde 10 familias dominan el 90% de las riquezas y 56 millones de compatriotas sobreviven con salarios de hambre y una marginación económica, la democracia debería observarse en los bolsillos de cada mexicano.

Donde quienes han logrado enquistarse en el poder, lo aprovechan para enriquecerse violentando Leyes y pisoteando las garantías individuales de sus gobernados; orgullosos de estar reprimidos y ofendidos, o de permanecer frustrados ante la corrupción y los abusos de las autoridades, sentirnos orgullosamente mexicanos porque no existen las condiciones de lograr mejores condiciones de vida.

En donde legisladores buscan a toda costa exprimir al máximo a los ciudadanos, incrementando despiadadamente los impuestos y demás prerrogativas que llenen las arcas del gobierno, a fin de que se continúen garantizando los ingresos de altos funcionarios, así como sus prestaciones.

¿Orgullosos de ser mexicanos? Orgullosos de mantener a tanto parásito improductivo que han transformado a las instituciones de servicio publico en grandes consorcios empresariales y donde han creado conceptos ofensivos para quedarse con los dineros, como el denominado Aguinaldo o Reparto de Utilidades cuando, en teoría solamente deben administrar los recursos que obtienen de la recaudación.

Orgullosos de que los funcionarios piensen por todos nosotros y que el ejercito mate desconsideradamente a ciudadanos, de que engañen con cifras infladas y de fantasía a los ilusos, quienes aún creen que vamos bien, cuando la sangre ha llegado al río, gracias a los corruptos funcionarios.

Orgullosos de ver como en las calles se desarrolla una cruenta lucha entre mafias; aunque la versión oficial señala que se combate a una Delincuencia organizada y las medidas son en beneficio de México, pero sin definir quien es el enemigo a vencer, o de cuales delincuentes bien organizados se trata ya que hoy en día nos damos cuenta que son mucho mas los delincuentes públicos, los que son nocivos para este país.

Y me refiero a los vende patrias, a los acaparadores y a todos aquellos que han sacado ventaja de su cargo en el sistema oficial; desde el descarado agente vial extorsionador pasando por todos aquellos pseudo servidores públicos que condicionan y abusan de sus patrones y hasta el mas alto cargo político y de envergadura con que cuenta esta Republica, ya que es en la toma de decisiones en las altas esferas de gobierno donde la danza de los millones aparece a diario y donde no se respeta ni se piensa en los mexicanos.

Allí donde los apátridas comercializan la Justicia, las riquezas de un diezmado país, donde se antepone a las Leyes otro tipo de moneda de cambio, la moneda política y su doble discurso; donde nada importa con tal de que el poder quede en sus manos y donde los personajes centrales se encuentran totalmente coludidos, en complicidad burlona.

Orgullosos de ser mexicanos, orgullosos de ser rehenes de minorías, de no tener memoria y mucho menos dignidad; se cumplen 200 años de haberse iniciado un movimiento civil y social, donde los principales inconformes eran de origen español, pues eran hijos y descendientes de españoles, hoy nos han dicho que somos mexicanos y por ello debemos sentirnos privilegiados.

Me doy cuenta que debemos sentirnos orgullosos de aquellos descendientes de extranjeros que nos demostraron con su dignidad y valor; cayendo en la batalla contra los poderosos y dejando la mayor enseñanza para las nuevas generaciones de este país, de esa manera demostraron que se sentían orgullosos de ser mexicanos, mucho más que nosotros, quienes nos decimos mexicanos.


POR: VIGARO

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