Por Brígido Ramírez Guillén.-

Decano del periodismo en Nayarit.- Cada que se acerca un proceso electoral, desde que el empresario Antonio Echevarría Domínguez, tuvo el mayor de los éxitos de ser candidato y después gobernador de Nayarit, se calienta el ambiente político con el simple anuncio de la formación de alianzas de los partidos políticos, sobre todo de los llamados de izquierda, para enfrentarse en la contienda al Revolucionario Institucional por la renovación de la gubernatura, ayuntamientos y legislatura local. ¿Y cuáles son los organismos políticos que se cobijan con el título de izquierda? Nada más ni nada menos que el de la Revolución Democrática, del Trabajo y el de Convergencia. Muchos de sus militantes y simpatizantes en verdad creen que enarbolar las banderas de sus fundadores, tendientes a transformar el país dejando a un lado sistemas de gobierno caducos. Quien siempre se ha declarado hombre de izquierda es el Senador perredista Francisco Castellón Fonseca, ex –rector de la Universidad Autónoma de Nayarit, con raíces en el comunismo. Pero resulta que los dirigentes nacionales del PRD, PT y de Convergencia, haciendo a un lado sus principios doctrinarios de izquierda se suman en alianza con el derechista Partido Acción Nacional, aduciendo que son intereses electorales los que se persiguen sin afectarse la esencia en que se sustentan los partidos. Ni el Movimiento Nacional Sinarquista en su época de gloria cuando se fortaleció en los estados de Guanajuato, Jalisco y Baja California Sur, hizo intentos de hacer alianzas con Acción Nacional, por considerar que éste partido estaba formado por gente pudiente mientras que en la UNS sobresalían las clases más necesitadas, con objetivos de lucha muy diferentes. Aquí en Nayarit hay voces que se encargan de difundir la necesidad de integrar la alianza electoral entre PRD, PT y Convergencia, para competir, en la lucha por el poder en los próximos comicios, con el partido Tricolor. Y hasta se anuncia que podrían ir como candidatos a la gubernatura Martha García, el senador Castellón Fonseca y el diputado federal J. Guadalupe Acosta Naranjo, no sin antes dejar muy claro que la que podría triunfar en las elecciones del 2011 es Martha, como ocurrió en el 99 al ganar Antonio Echevarría Domínguez con la Alianza PAN, PRD, PT PRS y Convergencia. Faltan como nueve meses para que los partidos políticos ya cuenten con candidatos al gobierno de Nayarit, sin embargo no vemos que la señora Martha García dé visos de participar como aspirante como lo hiciera en aquel entonces su esposo Antonio Echevarría. Doce meses antes, el empresario inició con fuerza su presencia en el ambiente político, pues lo que en un principio fueran reuniones de amigos de Echevarría se fueron convirtiendo en eventos políticos para atraer a un buen número de nayaritas que llegaran a ser considerados como simpatizantes de sus pretensiones como aspirante al gobierno de la entidad. Así se pudo apreciar durante un desayuno de la amistad y consulta ciudadana ofrecido en céntrico hotel a poco más de cuatrocientas mujeres, la mayoría de una posición económica muy estable y escasa presencia de sectores medios. Lo que no hizo Echevarría Domínguez en las anteriores reuniones lo precisó con las mujeres, al externar que siendo empresario le dedicará más tiempo a la política por ser ésta una actividad muy importante y pienso decirles a los nayaritas que si están de acuerdo quiero servirlos, quiero ser su candidato a gobernador.Lo que ocurrió en torno a Echevarría lo catalogaron los comentaristas políticos como una campaña política que empezó como una pequeña bola de nieve, que fue creciendo hasta llegar a candidato y después a gobernador de una alianza. Son tiempos pasados de una pre-campaña, realizada doce meses antes de que los partidos nominaran oficialmente sus candidatos. En ese 99 el PRI cayó derrotado por una alianza que al transcurrir los meses y los años de gobierno de Echevarría quedó pulverizada y sólo quedaron los recuerdos de las intenciones, de los proyectos, de los planes y propósitos externados por los líderes de los partidos políticos que formaron la coalición, pues el mandatario aplicó su criterio y forma de gobernar, sin ninguna ingerencia, ni sugerencias de los forjadores de la Alianza. Hasta la próxima. *Decano del Periodismo en Nayarit y presidente de la APENAY.