Por: Olegario Zamudio Quezada
En mi barrio donde viví fuimos agraciados, se construyó una iglesia y a no más de dos cuadras también se construyó una casa de citas, mientras la iglesia se construyó con la cooperación de todos y corría la información de que se estaban malversando los fondos y la procedencia en la adquisición del terreno, la casa de citas por su lado se hacía con la mayor pulcritud y cumpliendo todos los requisitos de ley.
Las mujeres del barrio, que ha falta de marido en casa que les metiera rienda en sus afanes de andarse metiendo en lo que no les importaba, un buen día aprovecharon la ocasión para juntar firmas de todo el barrio, claro está que solamente juntaron las de las mujeres, así fueron a ver al presidente municipal de Tepic.
El presidente Félix Torres que no cantaba mal las rancheras para ese menester de andar abriendo cantinas y burdeles por Tepic, felicitó a las mujeres por tener una iglesia y un burdel, pues el camionero aseguraba que en esa casa de entrañable fama, les iban a curar sin ninguna duda las penas, la tribulación y les ayudarían además en ver con claridad la solución de sus problemas, cosa que en la iglesia se puede lograr, pero el proceso es más lento, acá es fast track, les decía el munícipe.
Pero lo que no convenció a las mujeres, era que aseguraban y ellas tenían miedo que las fueran a confundir con las chicas que trabajaban en esa casa no santa, el presidente les explicó, que las muchachas en referencia, para empezar estaban delgaditas, se bañaban diario, no usaban zapatos baratos y usaban perfumes caros, ante tales argumentos las mujeres se fueron no del todo convencidas y el burdel se abrió.
Ahora que andan los helicópteros de las fuerzas armadas, me comentaban unos tepiqueños de Tepic que ellos están preocupados, porque no vaya ser y desde el cielo los confundan con potentados narcotraficantes y les envíen una ráfaga de balas.
Yo les explicaba que esos potentados, para empezar si tienen dinero, buenos carros, seguridad, usan ropa cara, zapatos finos, casas de lujo y no andan de pendejos abriendo la boca en las calles de Tepic disfrazados de pobres con delirio de persecución y platicando que a la mejor y los venadean desde el helicóptero.
Solamente que usted tenga cara de facineroso y amigos igual, vehículo con placas sobrepuestas, con cristales ahumados y lo ande siguiendo un sequito de carros con un montón de mal encarados arriba, entonces si preocúpese, pero si usted tiene un modo honesto de vivir, se preocupa por tener a su familia unida y con buenos valores, es trabajador, vive en la medianía de la vida y no cubre este perfil, póngase a trabajar y déjese de mitotes para otros, aventure saber que hacen sus hijos, que en esto del narcotráfico son la causa de la causa.
Por otro lado, entre el medio periodístico se manejo la tenebra, como es ordinario en estas corporaciones de periodistas y policías, existe quien le guste andarle haciendo agujeros al barco, del Gobernador Ney Gonzalez, se manejo que mi muy querido amigo y maestro Héctor Béjar Fonseca había sido blanco de las balas madrugadoras y que Oscarito Herrera también, creo que los detractores de Nayarit así quisieran ver el estado, hundido en llamas pero eso solo existe en las mentes de quienes gobernaron y con infamias quieren regresar, no sé qué, pero quieren regresar.
Ni Héctor Béjar, ni Oscar Herrera son narcotraficantes ni viven de ello, son hombres ordinarios que los vemos y los veremos caminando por las calles de Tepic, ni tampoco la procuraduría de justicia es todo el estado, Nayarit también son sus jóvenes, sus mujeres, los padres de familia, agricultores, pescadores, etcétera, en suma Nayarit también es la Oficina de pesca, la de agricultura, el IPROVINAY, la secretaria de Obras Publicas, La del deporte y la juventud, la del registro civil, la de cultura, Nayarit es usted y yo también.