ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-
El Consejo de la Judicatura sesionó ayer de manera pública en el auditorio del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), situación presumiblemente inédita en el estado, y durante la sesión se tomó protesta a los jueces consejeros Ana María Rosales Vázquez y Nicolás Ballesteros Villagrana.
Quienes han criticado el hecho de que los 17 magistrados más dos jueces formen parte del Consejo de la Judicatura, ayer parecieron tener la razón. Pareció demasiada gente en el Consejo, anteriormente integrado por tres magistrados, un juez y un secretario de acuerdos, cuando sólo había siete magistrados.
Ni siquiera fue posible acomodar las sillas en el mismo nivel, así que algunos magistrados se veían más atrás que otros. Fue notorio que los jueces estaban en un segundo plano.
El nombramiento, el 17 de diciembre pasado, de 10 nuevos magistrados, no ha dejado de calar en muchos funcionarios del Poder Judicial. Llegaron puros generales, nada de tropa, ironizan algunos empleados para sintetizar que ninguno de los jueces en activo, proyectistas o secretarios fue elegido como magistrado, y por el contrario el gobernador Ney González colocó a sus cuates o atendió a cuotas de grupos políticos. Precisamente como los generales ya empieza a conocerse a los magistrados recientemente designados.
Funcionarios del Poder Judicial que hablaron a condición de no ser identificados apuntaron que el cuello de botella no está en segunda instancia, sino en muchos de los juzgados del estado. Nosotros estamos viendo que esta reforma corre el riesgo de beneficiar sólo allá arriba, en las resoluciones de las salas, pero no a los juzgados, donde hay muchísimo trabajo; con el sueldo de un magistrado se pueden pagar cuatro o cinco secretarios de acuerdos, que es lo que necesitan los juzgados. Lo que vemos es que habrá una mayor carga con personal, pero probablemente no en áreas con demasiada urgencia, señaló uno de los empleados.
Otro de ellos señaló que es increíble que mientras se amplió de siete a 17 el número de magistrados, continúe habiendo un área para diligencias que dan vergüenza, en los juzgados penales de Tepic, con espacios sumamente reducidos, incómodos, sin privacidad para el trabajo.
Precisamente durante la sesión de ayer, se dio un adelanto de lo que representa el arribo de cada magistrado: al menos tres proyectistas a su lado y secretarias, además de la renta de inmuebles, por citar algunos datos que elevarán los gastos.
Los 10 magistrados elegidos en diciembre fueron: Rafael Pérez Cárdenas, Thoth Aldrin Lomelí Aguilar, Miguel Madero Estrada, Ana Isabel Velasco García, Pedro Antonio Enríquez Soto, Román Carlos González Momita, Rodolfo Adrián Rodríguez Alcántar, Pedro Álvarez Hormaeche, Ismael González Parra y Manuel Salinas Solís.