*Carlos Castillo Peraza todo un personaje de la política  
*No todo es color de rosa para el PAN, se han infiltrado personajes extraños

Por: Zeferino Ramos Nuño.-

Y lo que es un homenaje tardío.   Hace nueve años, 9 de septiembre de 2000, muere a causa de un infarto fatal, en Bonn, Alemania, Carlos Enrique Castillo Peraza, nacido  en Mérida, Yucatán, el 17 de abril de 1947.  Fue intelectual, periodista y político; miembro distinguido del Partido Acción Nacional, al cual ingresó en 1967 y al que renunció en 1999.

Identificado por sus habilidades, el Arzobispo de Yucatán, Manuel Castro Ruiz, lo propone para ser Presidente Nacional de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, uno de los más jóvenes en ocupar dicho puesto, a los 21 años de edad; joven y sin experiencia se trasladó a la ciudad de México para hacerse cargo de Acción Católica, al poco tiempo se involucro en la Política.

El mismo Mons. Manuel Castro Ruiz, lo apoya nuevamente, le consigue una beca en la Universidad Pontificia en Roma, lugar donde cursa la cátedra de Filosofía,  un año después continuó sus estudios en la Universidad de Friburgo, Suiza, donde estudia la Licenciatura en Letras, con especialidad en Filosofía política.

Fue un colaborador y articulista de muchos diarios del país y se inició como periodista en el Diario de Yucatán. Fue catedrático en el Centro Universitario Montejo de ideal Marista y en la Escuela de Filosofía de la Universidad La Salle de la Ciudad de México.

Desde 1967 fue miembro del PAN y ocupó un amplia variedad de cargos en su estructura tanto estatal como nacional, en las que destacan; fundador y primer director del Instituto de Estudios y Capacitación Política de Acción Nacional; Secretario de Relaciones Internacionales del CEN en dos ocasiones; Consejero Nacional en 1979 y miembro del Comité Ejecutivo en el mismo año.

En 1980 y 1988 fue candidato a Gobernador de Yucatán y en 1984 a Presidente Municipal de Mérida; fue representante del PAN ante la Comisión Estatal Electoral en 1985 y electo Diputado Federal a la LIV Legislatura (1988-1991); y Secretario de Educación en el Gabinete Alternativo de Manuel J. Clouthier del Rincón ( El Maquío).

En 1993 fue nombrado Presidente Nacional del PAN, sus colaboradores más cercanos fueron: Felipe Calderón Hinojosa, Jesús Galván Muñoz, Germán Martínez Cázares y Luis Correa Mena.

En 1997 fue candidato a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal quedando en tercer lugar en las preferencias electorales, al terminar este proceso y después de la muerte de Octavio Paz, se alejó oficialmente de la política y renunció a su militancia activa en el PAN dedicándose a actividades académicas.

El 18 de octubre de 2007, fue premiado “post mortem” con la Medalla Belisario Domínguez del Senado de la República, máxima distinción del gobierno Mexicano, recibida durante una sesión solemne, por su viuda Julieta López Morales de manos del Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa.

Pero… ¿Cuál es la escuela política de Carlos Enrique Castillo Peraza?

Mil novecientos noventa y seis: terminaba una etapa, quedaba una escuela. La presidencia nacional del Partido Acción Nacional pasaba de Carlos Castillo Peraza a Felipe Calderón Hinojosa, luego de tres años de aprender cómo convivir con el poder en un sistema resquebrajado que buscaba casi a tientas su cauce hacia la democracia y encontraba en este partido una oposición responsable y comprometida con México.

Para el PAN, el ejercicio democrático era regla añeja. Creo que esa era y aún sigue siendo la principal diferencia. El PAN preparaba sus cuadros en la oratoria, en la historia nacional y en los principios de doctrina, base de sus plataformas; creaba así, entre capacitaciones sabatinas o nocturnas, una nueva conciencia ciudadana, una escuela para vivir la democracia. La generación de Castillo Peraza tuvo la oportunidad de llevar al hacer del gobierno esa teoría, esa forma entonces novedosa -al menos distinta en ese tiempo- del trabajo político.

A los principios humanistas del PAN habría que añadir muchos otros, pero esas podrían ser las grandes y muy generales líneas que pintaban el pensamiento político de Castillo Peraza, uno donde la acción política debe ir acompañada por la ética: sin ésta, aquélla se convierte en la disputa ciega y enardecida por el poder.  Es decir, a la política no se llega por improvisación o ingenio. Se requieren cuadros preparados y capacitados para ejercer el poder y asumirse como actores conscientes de su responsabilidad frente a la nación. (De ahí al concepto del bien común como guía del actuar político hay una conclusión simple, pero cuántas veces omitida).

De esa escuela de ciudadanos que Carlos Castillo Peraza modernizó y enriqueció con el pensamiento y los modelos de las democracias maduras, surgió la generación siguiente de panistas, la de Felipe Calderón Hinojosa.

Hoy, la escuela de panistas que formó Castillo Peraza -y que se suma a la escuela de ciudadanos que se propuso ser Acción Nacional- vive el ímpetu de una generación que creció más preparada, con mayor acceso al mundo pero con el suficiente amor por la patria para poner la propia preparación al servicio de México. Hoy, el pensamiento de Carlos Castillo Peraza es parte de una generación que elevó el sentido de la política y la sustentó en ideas, en la coherencia de éstas con el actuar; labor que paso a paso conduce a México hacia el mundo global. Política en la que el hombre “apuesta por sí mismo” y triunfa.

Castillo Peraza “abrevó en los ideales y en la congruencia de los Gómez Morín, de los González Torres”, y por supuesto de los González Luna.

LO QUE SON LAS COSAS… Pero no todo es color de rosa para el PAN. Se han “infiltrado” personajes extraños que echan de lado la doctrina de los fundadores, los principios éticos de los Christlieb Ibarrola, de los Conchello Dávila, de los Vicencio Tovar y de los Castillo Peraza. Sin la doctrina partidista en sus alforjas, sin auténticos doctrinarios, ¿a dónde va el PAN?  Por eso, ahora, más que nunca, quienes creemos que la política debe ejercerse con ética y sin perder de vista que el poder se ejerza sólo para implantar el bien común y no exaltar los bienes personales o de grupos, extrañamos al filósofo, al intelectual, al periodista, al político y al doctrinario Carlos Enrique Castillo Peraza.