Por Rafael González Castillo

Están muy inquietas las indígenas que venden sus artesanías en la plaza Mololoa en la capital del estado porque ya reapareció Braulio Muñoz Hernández quien los representó por algún tiempo. Muñoz Hernández volvió matrimoniado y con dos hijos.
Pero tiene un problema porque su suegra lo denunció por haberse robado a su hija y nietos.

Braulio, durante la luna de miel se la pasó en la sierra y en la ciudad de México. Del asunto las aborígenes no quieren hablar por miedo a que les reclamen.