Por Miguel Ángel Casillas Barajas
En mi trayectoria como técnico especializado en electrónica alguna vez estuve prestando mis servicios para un hotel que se encuentra en el corazón del centro de esta ciudad, me habían invitado para darle el mantenimiento preventivo y correctivo a los televisores que recién habían adquirido para sus habitaciones de la marca PHILCO, que en aquellos años, esta marca daba un paso agigantado en tecnología produciendo televisores “híbridos” (combinando bulbos y transistores).
Esta tecnología habría sido lanzada al mercado por los japoneses que ya andaban muy cerquita de elaborar la tecnología digital, sin embargo estos aparatos adolecían de severas fallas existía una incompatibilidad completa entre el bulbo y el transistor (esta tecnología jamás en la historia se pudo acoplar) las fallas de este chasis para un técnico eran fácil de detectar ya que lo que ocurría en algunos casos era una fuga de señal, y en otros, fallas en la sincronía, mas aparte el sonido se gangoseaba, esto tenía a los huéspedes del hotel furibundos. En cada ocasión que me presentaba a revisar los aparatos me encontraba con 15 o 20 quejas que hacían prácticamente imposible que las pudiera solucionar en escasas dos horas diarias, que estaban estipuladas en mi contrato de servicio.
Aquello era un caos completo, por lo que el gerente del hotel me llamó urgentemente para buscar una solución inmediata, ahí estaba en gerencia el agente de ventas que había propuesto la venta de aparatos, el contador del hotel, el propio gerente mas su servidor quienes buscaríamos alguna solución definitiva al problema.
Después de mucho discutir el asunto se acordó por enviarme a un curso de actualización a la ciudad de México a la fábrica PHILCO que era manejada por los japoneses en su primera incursión que hacían en fase experimental a nuestro país, al llegar a la fábrica ya después del protocolo de bienvenida tuve la oportunidad de conocer la estricta manera de trabajar de los japoneses pero especialmente el jefe de ellos un señor chaparrón de carácter muy duro Atzimu Taboada ( algo así era su nombre pronunciado)que desde que tuve contacto con él, note que rea una persona dura y de pocas palabras y hablaba en español de manera muy tozuda; En el dialogo que tuvimos de rompe hielo, le entendí que pretendía demostrarme que los aparatos no eran los que tenían las fallas sino mas bien, mi falta de preparación técnica y para que pudiera constatarlo me invito cortésmente a realizar un recorrido por la fábrica PHILCO De esa manera empezamos a caminar por los largos pasillos de esa fábrica de aparatos electrónicos, yo iba al centro flanqueado a la izquierda por el japonés y al otro lado el jefe de personal de la fábrica que era un mexicano; En instantes veía de soslayo que en ambos lados había largas cadenas de obreros distribuidos de manera mixta ( hombres y mujeres) que ensamblaban en serie los aparatos y que al pasar el contingente hacían una especie de reverencia, inclinando la cabeza hacia abajo como saludo y en un silencio absoluto, que si pasaba en ese momento por ahí un zancudo nos hubiera aturdido a todos.
En fin, en ese momento yo me sentía como Whiston Churchill pasando revista a las tropas, japonesas después de haber sido derrotadas en la segunda guerra mundial, entre mis adentros me decía:
” Para que me metí en este enredo, tonto, tonto, estúpido de mi, este “kamikaze” me va a poner una bailada en teoría de padre y señor mío”.
Yo intuía en ese momento, que habíamos trastocado el orgullo japonés al tratar de regresarle 40 aparatos “por deficiencias técnicas de fabricación” como habría sido mi reporte, eso les había calado muy profundo, era para ellos, como enviarles nuevamente la bomba “H” pero ahora no con rumbo a Hiroshima y Nagasaki, sino que ahora directa al ego.
Después de hacer un recorrido a todos los departamentos de la fábrica llegamos por fin, al termino del recorrido, los cuartos de “quemado” o sea el lugar en donde ponen a trabajar 48 horas los aparatos primero en altas temperaturas y luego los pasan de inmediato todavía calientitos a otro lugar de baja temperatura para verificar su funcionamiento en los diversos climas extremosos que existen en nuestro país.
“Como usted puede ver los aparatos no tiene falla de diseño, aquí tenemos un estricto control de calidad” –me dijo el señor Atzimu-¿Y entonces porque tenemos 20 televisores dando problemas en el hotel diariamente?-- Le pregunté--
“Bueno, si es verdad que hubo una producción de televisores que salió presentando fallas en la sincronía horizontal y se debe a que los aparatos de las repetidoras de la señal de TV de los canales 2 y 7 de cada localidad son de una marca “THOMSON” muy viejos y prácticamente obsoletos y los aparatos que nosotros fabricamos son de una tecnología vanguardista y existe un desacoplamiento de la señal, el cual vamos a corregir con algunos cambios técnicos en los televisores.
De esa manera, corregimos conjuntamente el problema y concluyo mi visita a esta fábrica que me dejó una enorme satisfacción y convencimiento de que los japoneses son los padres de la tecnología del futuro, yo me había equivocado, no fue una confrontación de teorías como esperaba, sino una convivencia agradable en donde pusieron a mi servicio la fábrica completa para darle solución definitiva a los problemas técnicos de estos aparatos del hotel, y de no haber sido por el viejo “THOMSON” no hubiera tenido esa rica experiencia en mi vida.
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