En los últimos años se han observado importantes cambios en la conducta alimentaria y estilos de vida en la población que ponen en riesgo nuestra salud o dañan nuestro cuerpo. Dentro de estos cambios se encuentra la obesidad, la cual afecta la salud de millones de personas en países desarrollados o en desarrollo.
Ante esta realidad, entre los meses de enero a junio 2009, personal médico de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 24 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Nayarit, observó y estudió la conducta en mujeres obesas, para lo cual realizaron una investigación donde se incluyeron a 75 mujeres con sobrepeso u obesidad (Indice de Masa Corporal igual o mayor a 25 Kg/m2).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en el mundo hay cerca de 300 millones de personas obesas, si se mantiene este incremento posiblemente en 10 años aumente al 50%. De acuerdo con datos del INEGI, en México, existen 31 millones de personas con sobrepeso u obesidad; en Nayarit hay 148 mil personas con esos padecimientos, de las cuales 71 mil son mujeres.
La percepción de la imagen corporal que tienen las mujeres ha cambiado mucho en los últimos años, porque incluye dos componentes: uno perceptivo que hace referencia a la estimación de tamaño y apariencia, y otro de actitud, que involucra los sentimientos y actitudes hacia el propio cuerpo.
En múltiples ocasiones se tiende a culpar a la obesidad de una serie de estados emocionales que vive la persona, como la soledad, el rechazo, el aislamiento o la depresión. Pero más que ser culpable, muchas veces esos kilos extras ocultan otras situaciones como los miedos, formas de relación o conflictos que ella o el sistema familiar no pueden resolver o no se atreven a mirar.
Diversos estudios profesionales avalan la teoría de que las mujeres obesas o con sobrepeso oculta una serie de deficiencias emocionales que se niegan a aceptar. Además, se ha demostrado que las madres obesas o al contrario, las desnutridas, condicionan los hábitos alimenticios de sus hijos y establecen un circulo vicioso en que condiciona la obesidad en otros miembros de la familia y predispone a enfermedades tales como la diabetes melitus, entre otros padecimientos.