Por: Isai Santiago de Haro.
El sangriento sexenio de Felipe Calderón Hinojosa es un tema ya muy trillado, donde la mayoría de los analistas critican su principal objetivo, que fue el que siguió incesantemente sentado en la silla presidencial; la fallida guerra contra el narcotráfico, que ha sumergido a México en un estado de shock. Citando al luchador social y galardonado con el premio Nóbel de La Paz en 1964, el estadounidense Martín Luther King con su frase tan acertada: La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve, cosa que Calderón no previó al tomar decisiones irracionales para combatir la delincuencia organizada. Dejando un mayor número de pobres, más desempleados y miles de pérdidas humanas.
En la actualidad la inseguridad reina en las calles de todo el país a diario hay un sinnúmero de desaparecidos, un gran número de muertos, heridos inocentes, las victimas colaterales de esta guerra contra el narcotráfico son: hijos huérfanos, esposas viudas, padres y hermanos dolientes, sin duda un sombrío sexenio de corrupción y violencia para la historia de México.
Al parecer estos últimos meses que le quedan de su mandato a Felipe Calderón, continua dando de que hablar primero presento su reforma laboral, que puso a temblar a los eternos e intactos líderes sindicales y de paso afectando a los trabajadores; pues con el alza de precios de la canasta básica en el sexenio calderonista y los jugosos 8 pesos por hora que se pretende pagar a los trabajadores en la controversial reforma laboral aún no votada en el pleno del senado se pondrá al trabajador en una posición de retroceso a sus derechos laborales y sociales, obligándolos a vivir un escenario parecido al de las llamadas tiendas de raya donde se explotaba inhumanamente a los trabajadores en aquel régimen del Porfiriato.
Ahora Calderón viene con otra estrategia para combatir el crimen organizado, su objetivo es congelar todas las operaciones financieras sospechosas que puedan provenir de procedencia ilícita, se ha puesto en marcha la llamada Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, fue aprobada por unanimidad en el Senado de la Republica el pasado jueves 11 de octubre, con 111 votos a favor. En cuanto entre en vigor dicha ley los contadores, abogados, corredores públicos, notarios públicos, inmobiliarias y joyeros, deberán de reportar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público cualquier transacción financiera que este por encima de 645 veces el salario mínimo. En el caso de joyería y bienes inmuebles deberán de reportar cualquier actividad financiera por encima de 805 veces el salario mínimo.
Las preguntas que me hago son: ¿por que Calderón no la aplicó al inicio de su sexenio? ¿Por qué hasta ahora? ¿Seguirá el presidente electo Enrique Peña Nieto esta interminable guerra contra el narcotráfico?
Mientras la Secretaría de Hacienda y Crédito Público aplaude la aprobación de dicha ley, todos nos encontramos un tanto preocupados por la posible disminución que tengan las actividades financieras en nuestro país y las afectaciones que estas nos traigan a todos los ciudadanos. Habrá que estar muy atentos si esta ley en contra del lavado de dinero afectará a prestadores de servicios, empresarios, comerciantes y principalmente a los bolsillos de la ciudadanía en general.
Por último, quiero hacer mención a los notarios públicos y corredores públicos de nuestro estado de Nayarit, ya que estos son claves en las transacciones mercantiles que generan ingresos a la economía del estado. Ahora tendrán que reportar cualquier transacción mayor a 805 veces el salario mínimo. Recordemos que el día 2 de octubre, día del notario público, el Gobernador Roberto Sandoval Castañeda, sostuvo una reunión con el Colegio de Notarios de Nayarit, donde les pidió que agilizaran los procesos legales, esperemos que esta nueva ley en contra del lavado de dinero no obstaculice los procesos legales de los notarios públicos y de los corredores públicos.