Compostela.- A pesar de la inconformidad que genera la empresa autotransportes del Pacifico, sección Compostela, no solo por los embotellamientos que diario generan, al introducir en reversa sus autobuses a las vetustas instalaciones que tienen como central desde hace varios años, sino por los constantes accidentes que han provocado en el centro histórico de Compostela, donde han perdido la vida adultos mayores por imprudencia de sus conductores.
Los conductores de vehículos que circulan por la calle Hidalgo, molestos aguantan los bloqueos que a todas horas, ocasiona dicha empresa, derivado de las maniobras que hacen los choferes para meter los autobuses al edificio que en su momento les prestó a los socios, su propietario el extinto don Manuel Cambero y que hoy sus representantes entre ellos, un pillo de apellido Barrera, se niegan a entregar a su nuevo dueño, Agustín Cambero Vizcaino, quien en respuesta les tuvo que fincar un juicio de desalojo, el cual por razones desconocidas no se ha podido concretizar, mientras tanto las autoridades correspondientes siguen haciéndose de la vista gorda a sabiendas del daño que provoca esta empresa.
Señalan que la central autobuses debe ser sacada fuera de la ciudad, no solo por trasgredir la ley de desarrollo urbano, sino porque también sus autobuses afectan la infraestructura de adoquinamiento, drenaje y agua potable, por ser transporte de carga pesada y que su circulación por el centro histórico debe prohibirse para que no se siga dañando, pero no se ve interés por parte de las autoridades, contrario a ello vemos que gozan de protección y hasta las calles les amplían para que circulen mejor, caso de ello, la calle Allende, donde ahora nadie puede estacionar sus vehículos, porque obstruyen el paso a los autobuses del Pacifico, sección Compostela.
Otras de las cosas por las que destaca está empresa de autotransportes, es porque además de brindar servicio pésimo, roban al usuario al comprar su boleto ya que dan una hora de salida, cuando el camión ya no está en los andenes y por lo tanto se dan el lujo de decirle al afectado que si quiere abordar otro autobús, tiene que pagar otro boleto, de lo contrario no hay viaje. Así están las cosas con esta bola de pillos, que se niegan a dejar unas instalaciones que no son de ellos y que no quieren poner su propia central, fuera de la ciudad, donde estarán más cómodos.