Por Óscar Verdín Camacho
A dos meses de que se presentó una racha de extrema violencia contra integrantes de la comunidad lésbico-gay, que en unas semanas dejó seis muertos, las autoridades no han detenido a los responsables, lo que preocupa aún más a sus familiares y amigos.
El pasado 12 de julio se efectuó una manifestación en Tepic -afuera de un inmueble al que asistió el gobernador Roberto Sandoval-, para exigir el esclarecimiento de los asesinatos, en la que tanto homosexuales como lesbianas indicaron temer por sus vidas. Incluso, durante la protesta algunos de los quejosos ocultaron sus rostros para no ser reconocidos.
Ese día, el subprocurador General de Justicia Édgar Veytia recibió en su oficina a los manifestantes, a quienes explicó que en la investigación podría ser pieza clave un taxista, el cual tendría relación con los asesinatos.
La sospecha sobre un conductor joven de un taxi color blanco aumentó puesto que la noche del martes 19 de junio estuvo buscando con insistencia a un homosexual, precisamente uno de los cuales fue hallado horas después sin vida.
La comunidad lésbico-gay ha cuestionado si se trata de crímenes de odio, por homofobia, por lo que exige el esclarecimiento. De otra forma, volverán a manifestarse públicamente.