José Guadalupe Rocha Esparza

Hoy quiero hablar de mi amigo muerto. Lo nombro: Adolfo Valdez Rivas. Desde ayer fantasmea en nuestra vida y lo hace de manera tan actoral, porque la cercanía de él estuvo animada y aromada por los entrañables profesores de la UNIVA que en su momento nos iluminó a todos con la pedagogía de la risa, juguetón hasta la honda gravedad de su voz.

Sé que hoy hubo homenaje y conmemoración para Lobo que no pude asistir por recibir tarde la noticia de su muerte. Creo que la alegría brindada del Maestro por aquél mes de mayo de 2007 en el restorán Roberto’s de Tepic, nos demostró haber pertenecido a esa vieja escuela de actores tan buenos, que hasta sabía actuar magistralmente.
La risa –decía el Maestro Emérito- ayuda a mantener viva a la persona, incluso a pacientes con enfermedad terminal como él mismo la vivió. Apasionante resultó escucharle decir que el humor es inevitablemente otra manera de amar, de pedir calma, de evadir el insulto. En una cátedra su celular le anuncia un SMS y dice: Es bonito sentirse amado