Juan Fregoso

*La visita del Papa tiene tintes electoreros, más que religiosos


*Su presencia más bien obedece a fortalecer a los candidatos del PAN


*Especialmente a Josefina Vázquez Mota


*El Sumo Pontífice habla de orar por los que más sufren


*Y se muestra selectivo, apartándose de la doctrina de Cristo

La visita del Papa Benedicto XVI tiene tintes electoreros más que religiosos. El hecho de que haya estado en León, Guanajuato, estado que se caracteriza por su acendrado catolicismo, no deja ninguna duda de que el pontífice trata veladamente de influir en el ánimo de miles de fieles, inclinándolos para que voten por algún candidato a la presidencia de la República, concretamente por la panista Josefina Vázquez Mota.


No es casual que la presencia del jerarca católico se haya programado justamente en tiempos electorales y en una entidad, donde el panismo tiene fuerte presencia, además de ser la cuna del Yunque, el ala más radical de Acción Nacional, a la cual pertenece el presidente Felipe Calderón. El Papa no viene a México a darnos sus bendiciones, sino a bendecir a la ultraderecha que en estos momentos busca la primera magistratura a través de su candidata, Josefina Vázquez Mota, mujer que se ha declarado como una recalcitrante religiosa, y naturalmente, fiel seguidora del alto prelado.


Joseph Ratzinger, alias Benedicto XVI, conoce el profundo sentimiento religioso del pueblo de México, sentimiento que quiere explotar a favor del panismo en donde se concentran los hombres y mujeres más devotos, esos que diariamente se dan golpes de pecho en los templos, aunque muy en el fondo se apartan de la verdadera doctrina cristiana, la prueba la ha dado el gobierno panista que en clara violación al mandato de no matarás ha sembrado el terror en toda la geografía nacional. La historia reciente no puede mentir, más de 60 mil muertos en este sexenio evidencian que los panistas no son lo que dicen, al contrario, muestran su menosprecio por la vida humana, la que tanto defendió el Nazareno a costa de su propia vida, por eso no se puede creer en la bondad del Papa, muchos menos de los panistas.


Línea Crítica, cuestiona los piadosos argumentos del Papa, cuando en un afán de persuadirnos con su santa palabra nos dice que se siente feliz de estar en México, dando gracias a Dios por haber venido a este país, asegurando que viene como peregrino de la fe y que rezará por quienes más lo necesitan. Este enunciado es limitativo, pues Benedicto XVI parece poner un coto al afirmar que rezará por quienes más lo necesitan, esto es, para el prelado no todos son dignos de sus oraciones sino un selecto grupo de personas. Si el Papa quiso referirse a los pobres tenemos que decirle que eleve sus jaculatorias por todos los mexicanos, porque todos estamos inmersos no solamente en la pobreza, sino en la miseria más humillante por culpa de un gobierno que ha saqueado nuestras riquezas, y que además, ha bañado de sangre inocente al pueblo que hoy visita.


Aunque más adelante el Papa trató de corregir su discurso tras asegurar que en estos días pediré encarecidamente al Señor y a la Virgen de Guadalupe por este pueblo. Sin embargo, volvió a caer en clara contradicción cuando señaló que rezaré especialmente por quienes más lo precisan, particularmente por los que sufren a causa de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia.


En este torbellino violento ¿quién escapa al sufrimiento?, cuándo todos vivimos con el Jesús en la boca ante la guerra desatada por un maniático que ostenta la presidencia de la República y con el cual parece comulgar muy bien el representante de Cristo en este valle de lágrimas. Ratzinger parece ser selectivo en sus fílipicas religiosas, porque hay indicadores de que su sermón va dirigido a un segmento de la sociedad mexicana y no a toda, cuando Cristo no hacía diferencias de ninguna especie, quizá la perorata del Sumo Pontífice tiene su origen en la lógica de una demencia senil, pues que otra explicación podría dárseles a sus palabras.


Pero el punto fino de este asunto, más que tratar de entender el enredijo del líder religioso, es buscar el verdadero motivo por el cual pisó tierras aztecas en un momento clave y en un lugar emblemático como es el estado de Guanajuato, donde tuvo lugar en 1926, el Movimiento Cristero y en donde hay un alto porcentaje de creyentes, la mayoría afines al Partido Acción Nacional. Así, todo parece indicar que la presencia de Joseph Ratzinger, más que a fines religiosos obedece a fines políticos electoreros, es decir, la figura del Papa viene a reforzar—con el empleo de la fe—las candidaturas de los militantes del PAN, el partido más conservador que existe en México.