Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Acepto de muy buen grado las críticas que originan mis elucubraciones, en especial la última, en la que recomiendo al tipo del copetito, porque considero que entre los tres (una dama y dos caballeros) este podría ocupar la silla del que ahora pretende escudarse en la corrupción militar y policíaca, para tratar de tapar el grave error de su guerra contra los narcos, y de pasabola dejar en su lugar el perjudicial Cefereso de El Rincón en Nayarit, con mayores inversiones y capacidad de albergar criminales peligrosos; sin contar la rebatinga de los dineros del petróleo y la corrupción, -la amañada- nacional.
¿Y por qué acepto a Peña Nieto para la presidencia? Aclarando: No por decir que es el bueno ya por eso se va a quedar con el hueso Faltan cuatro cosas: Lo que hayan decidido los primos mayores que están del otro lado de la frontera y se llaman: gobierno de los Estados Unidos; lo que amparen los comicios a la hora de la verdad; lo que decidan los narcos antes de las elecciones y lo que resulte de la contada de votos los días primeros del mes de julio próximo.
También el PRI no canta mal las rancheras respecto a su historial político, que se refleja en la actualidad, y que tanto pesa en los mexicanos, en especial por la falta de empleos y la peor paga que reciben los trabajadores, gracias a los sindicatos de líderes vendidos y maiceados, que se vienen como pesado lastre de carga desde los tiempos del tricolor y lo acuacharon con gusto los panaderos. Y ahí está Elba Esther como muestra, aunque también de saqueo descarado y traición
En lo que toca al PRD, nos ofrece a un candidato mantenido y aferrado a un fraude dizque electoral en el que se la hicieron de tos y ahora pretende convencernos con un disfraz de redentor apolillado.
No, señor, únicamente escogí al del copetito por razones de eliminación, pero todos, sin excepción, se tapan con la misma cobija, porque si hubiera uno de ellos que enarbolara la bandera del patriotismo y se despojara de la careta de la simulación y la ratería, y se tendiera a gobernar sin cumplir con negros compromisos, sin miedo a la locura (entre los politiqueros) que provocaría abandonarlos a su suerte en lo que corresponde a los altos sueldos y prebendas, y se dedicara de tiempo completo a cumplir con las demandas populares, otro gallo estuviera en el palenque.
Estamos inmersos en un mundo de actores (o funcionarios) que cada quien interpreta el papel de simular que se desgarra las vestiduras por su pueblo, pero que en la vida real solamente vela por los intereses de sus compañeros de partidos políticos (porque todos persiguen el mismo fin, el de vivir como reyes pisoteando a los pobres) y les importa un comino el mexicano, que sí se desgarra las vestiduras trabajando para mantenerse y mantener a esta bola de zánganos.
Ahora sí la abeja reina (el presidente Calderón), aceptó que hay que eliminar la corrupción entre los políticos, los militares y las policías, con los narcos, y que hay que luchar contra ella para poder cantar victoria Pues ahí lo dice todo, y los cincuenta mil y pico de muertos, los lleva para su historial de desgobierno, como carta de recomendación para ocupar una cartera de diplomático o lo que se estile
Así que Control Señor Control No juzguemos por lo que nos parece mal en lo personal, aunque usted es muy libre de pensar en lo que le plazca, pero no presuma de valiente escondiendo su nombre en la cobarde intrepidez del guajolote que amaina su plumaje a cualquier ruido
A sus órdenes.
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