Por Óscar Verdín Camacho
Una riña suscitada hace unos días en el poblado La Escondida, municipio de Tepic, que dejó un muerto y varios heridos, fue uno de los argumentos tomados por el Ayuntamiento de Tepic para no otorgar el permiso relacionado con los festejos que año con año se efectúan en el poblado Atonalisco, por la carretera a la presa Aguamilpa.
El temor de que ocurrieran hechos de violencia quedó latente porque hay dos grupos de ejidatarios, divididos desde hace años.
Las fiestas en Atonalisco inician a mediados de febrero pero los días de mayor afluencia son entre el 22 y 25, donde generalmente hay corridas de toros y baile.
La citada medida preventiva debió ser la correcta porque precisamente ayer, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) reveló la detención, en Atonalisco, de dos sujetos en poder de fuerte armamento.
Se trata de Julio César Carrillo Ríos El Pillín, de 32 años de edad, y de Héctor Herrera González El Tango, de 28 años, vecinos de Salvador Allende y Las Pilas, respectivamente, poblados ubicados entre Atonalisco y la presa Aguamilpa.
De acuerdo con la SSPE, la captura de los individuos fue conseguida mientras viajaban en una camioneta. Al ser interceptados porque circulaban a exceso de velocidad, se les aseguró tres armas largas: un AR-15, un AK-47 cuerno de chivo, y un arma llamada HK G3, así como también una granada, 15 cargadores con capacidad de entre 20 y 30 cartuchos, lo mismo que diversos proyectiles.
El informe oficial añade que los delincuentes pretendieron comprar a los policías, ofreciéndoles las armas y dinero para que los dejaran libres, situación que los agentes no aceptaron.
Julio César ya había estado en prisión, enfrentando cargos por el delito de lesiones intencionales, mientras que Héctor cuenta con dos fichas por delitos de robo.