Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Aquéllas peregrinaciones
Para los que nacimos en Santiago Ixcuintla en los tiempos del señor cura don Demetrio Siordia Cázares, -aquél curita espigado de rostro muy bonachón, con el pelo ensortijado y andares de gran señor-, que llegó de tierras jaliscienses para avecindarse en el pueblo de banquetas viejas y quedarse hasta cumplir sus Bodas de Oro con la Iglesia, para descansar sepultado en el altar de su adorada parroquia, no podemos menos que sentirnos orgullosos de haberlo conocido, de poder ayudar en los servicios de las misas y rosarios como traviesos acólitos escuchando sus especiales bromas con las que salpicaba sus sermones en el púlpito de madera labrada que reposa a un lado del altar, y que nos hace recordar su simpática presencia.
O arrimándose al pequeño altar de la lotería de monitos que en el atrio formaba parte del adorno callejero con sus grandes focos y el brillo de la loza, los utensilios de jardinería y los juegos de agua que se entregaban como premios a los jugadores que pedían su: campo y tablas Y el señor cura con las manos entrelazadas por detrás de su espalda, se acercaba para llamarlos con nombres que él inventaba al ir repartiendo sonrisas y arrancando carcajadas entre la auténtica gente de nuestro pueblo y continuar su paseo nocturno por el atrio para ir al Zálate que estaba en una de las esquinas de éste y regañar a las parejitas que se daban sus arrumacos entre las bancas
Era todo un pequeño gran espectáculo ver los preparativos que se hacían en la Sacristía de la Parroquia, desde la preparación de las ropas talares de lujo que utilizaría don Déme (cómo le decíamos de cariño), el toldo –sostenido por cuatro monaguillos- que lo acompañarían en su recorrido por el atrio para recibir a las peregrinaciones y precederlas hasta la puerta de la Iglesia, donde entraban ordenadamente para ir a depositar su velas y flores ante el altar de Nuestro Señor de la Ascensión, Santo Patrono de la Parroquia de Santiago, y posteriormente celebrar el rosario.
Estas manifestaciones católicas que se realizaban con mucha devoción desde la Ochavadita hasta la Iglesia, eran organizadas por las Damas de la Vela Perpetua y las señoritas de la Acción Católica, presidiéndolas invariablemente la Orquesta de los Hermanos Altamirano, los Caballeros de Colón y las señoras que cantaban el Que viva mi Cristo, que viva mi Rey (Muchos años entonando los cánticos doña Soledad, madre de la familia de Vicente, Lupe y Enrique Martínez), y que formaban una enorme fila que iluminaba toda la calle 20 de Noviembre y hacían resplandecer la ciudad con sus cantos y la gran cantidad de velas encendidas. Los niños y las niñas iban vestidas de blanco, al igual que los señores: Caballeros de Colón, que lucían sus franjas al pecho con unas estampas religiosas bordadas en hilos de colores. Ahí iban don Carlos Rodríguez, don Luciano Jiménez Cardona, don Luciano Rodríguez, don Cástulo el Herrero, don Margarito y muchos más que ya se fueron por delante alineados en la última peregrinación
Tocaba cada día a una parte de la sociedad ixcuintleña, como por ejemplo a los tablajeros, a los choferes de sitio, a los transportistas, a los comerciantes y así sucesivamente, correspondiéndoles cooperarse para pagar uno o más carros alegóricos que desfilabas en medio de la peregrinación, además cubrían los costos de los cohetes, toros de once y castillos de luces.
En los carros participaban las damitas más bonitas del municipio, muy bien vestidas a la usanza de los tiempos que representaban, ya que los cuadros que integraban eran pasajes de la Historia Sagrada.
Después de las peregrinaciones todo mundo dirigía sus pasos a los puestos de vendimia (las baratas) que se acomodaban a lo largo del camino a la Alameda y en el atrio de la Iglesia, pero éstos eran de estampitas y rosarios.
Tocaba igualmente a los ranchos y ejidos circunvecinos, participar en las procesiones y desde temprana hora las danzas atronaban el piso del atrio con sus acompasados huarachazos al ritmo de viejo violín que les marcaba el paso y el compás. A veces había teponaxtle y chirimía.
Nos platican que ahora Pavel Jarero, flamante presidente municipal de Santiago, de extracción perredista, pretende resucitar añejas tradiciones que en aquellos tiempos dejaron bien grabadas sus huellas imborrables en nuestros recuerdos y corazones, y se lanzará al rescate de las mismas, nombrando al frente de un Comité Municipal al Sr. Domínguez, al que auguran éxito en su desempeño. Por lo pronto queremos ser los primeros en vaticinarle buenos resultados porque ya vimos los proyectos de los carros alegóricos que irán al frente representando al municipio. Va el arco de la Iglesia y el Jaguar en el primero para adelantar vísperas. En el Rompimiento desfilarán los mejores jinetes en los lomos de los hermosos caballos de la región y de otras partes. Los Juegos Florales, vendrán con todo su esplendor y brillantez, así como la Ceremonia de Coronación de las Reinas. Y el Gobierno y Curia se unirán para evitar principalmente, aquellas discrepancias causadas por los magnates cerveceros, y todos unidos a trabajar por la resurrección de las Fiestas de Primavera Santiagoixcuintlenses, con todo y su brillo de otros tiempos cuando rifaba la Costa de Oro y eran las primeras en el estado.
Control Señores Control Que solamente se ocupan ganas de trabajar honestamente sin aprovecharse de la fiesta para sacar pa´su santo personal ¡Quietos cabrones tranzas!
(Líneas. 311 158-66-55)