* En lo que parecía una operación de rutina, una enfermera falleció hace cinco meses; los médicos involucrados prácticamente se culpan mutuamente.
Por Óscar Verdín Camacho
Aquel 31 de enero del 2011, quizás algo presentía María Luisa Venegas García cuando se enteró que no la operaría su médico tratante, Raúl Arturo Jiménez, sino que la intervención quirúrgica la realizaría la doctora Silvia Conchas Lomelí.
De 40 años de edad y de profesión enfermera, María Luisa Venegas pidió una explicación al jefe de ginecología de la clínica 1 del Seguro Social, Oscar Jiménez, y éste le indicó que si no era operada ese día, la volverían a programar pero nadie le aseguraba que su médico tratante se haría cargo de la operación.
Con un padecimiento en la matriz que en los meses anteriores le provocó intensos dolores, María Luisa cedió.
Aquella tarde del 31 de enero, antes de ingresar al quirófano, María Luisa vio por última vez a algunos de sus familiares. Y es que en el transcurso de la operación sufrió un paro cardiaco del que no pudo recuperarse jamás y finalmente falleció el 24 de septiembre pasado; es decir, casi ocho meses después.
LA DENUNCIA
Pablo Luján López tuvo tres hijos con su esposa María Luisa Venegas: dos mujeres que ahorita tienen 20 y 15 años, y un niño de nueve.
En febrero del 2011, Luján presentó una denuncia penal en la Procuraduría General de Justicia (PGJ), en contra de la doctora Silvia Conchas y el médico anestesiólogo Jorge Murillo Avilés, pero de igual forma ha pedido que sea investigado el actuar, dentro del Seguro Social, del jefe del departamento de ginecología Oscar Jiménez, y del director Guillermo A. Kelly.
Y es que, explica, en una hoja del expediente clínico fue anexado un escrito a mano, al que se le colocó una fecha anterior y en el que aparecen las firmas de Jiménez y Kelly.
Pablo Luján apunta que no hay explicación lógica que justifique que en una hoja esté un escrito a máquina, de la doctora Conchas, a las 13:35 horas del 31 de enero del 2011, y que en la parte inferior de la misma hoja aparezca la redacción de Jiménez y Kelly, pero con hora de 10:50 de la mañana, también del 31 de enero.
De acuerdo con el quejoso, en realidad el jefe de ginecología trató a su esposa de forma autoritaria y ejerciendo violencia psicológica cuando ella cuestionó por qué no la operaría su doctor, mientras que en el escrito anexado con fecha y hora atrasada, justifican que ella está en libertad de renunciar a su cirugía del día de hoy para valorar si más adelante puede ser ese cirujano que ella comenta, pero sin asegurar que sí la opere por las diferentes actividades asistenciales que realiza un médico. Se aclara que todo cirujano está capacitado para realizar este tipo de cirugía dentro del servicio de ginecología del IMSS.
EL MISTERIO DEL PARO
En un escrito a mano que entregó a este reportero, Luján López recuerda que antes de enterarse del cambio de médico, su esposa se mostraba feliz porque con la operación se le iban a quitar los dolores en la matriz, debido a los cuales casi no podía caminar.
Sobre lo ocurrido durante la operación, el quejoso reclama una grave negligencia puesto que, a pesar del paro en que cayó su esposa, la operación continuó. Cree, incluso, que durante muchos minutos los médicos no se dieron cuenta de la grave situación de su pareja.
El apunte de Pablo Luján parece quedar robustecido con las declaraciones que han rendido ante un agente del Ministerio Público los principales médicos involucrados.
Por ejemplo, el 18 de mayo, el anestesiólogo Jorge Murillo Avilés respondió a la denuncia por escrito, a través de sus abogados.
Explicó que a las 6:25 de la tarde del 31 de enero del 2011 tuve a la vista por primera vez a la Sra. Venegas, en una camilla en el pasillo de quirófanos, sosteniendo un diálogo con ella para estudiar su situación, instaurando como plan anestésico la realización de una anestesia regional lumbar (bloqueo peridural lumbar).
Colocada en la mesa de operaciones, el médico hace una descripción de los procedimientos de anestesia efectuados, indicándole al médico cirujano que podía iniciar la cirugía y ya en cavidad abdominal e inmediatamente posterior al pinzamiento de estructuras uterinas, se presentó un descenso brusco de la frecuencia cardiaca de 100 a 42 latidos por minuto y de la presión arterial de 154/98 a 100/40 milímetros de mercurio.
Inmediatamente administré Atropina vía intravenosa 2 dosis: 0.6 + 0.6 mgs con intervalos de 2 minutos entre una y otra dosis, sin respuesta del aumento en la frecuencia cardiaca, presentándose paro cardiaco aproximadamente a las 19:28 horas, por lo que de inmediato solicité apoyo
Murillo Avilés describe que realizó distintas maniobras, entre las que incluyó el masaje cardiaco externo, y que arribaron en su ayuda los anestesiólogos Enrique Ruiz y Héctor Moreno Arciniega.
Indicó que unos 30 minutos antes de que terminara la cirugía, la paciente presentó elevación de la presión arterial, y que la operación finalizó aproximadamente a las 21:33 horas.
Del quirófano, María Luisa Venegas pasó a terapia intensiva. Nunca más recuperó el conocimiento, según indica su esposo.
¿QUIÉN MIENTE?
El pasado 19 de mayo, la doctora Silvia Conchas Lomelí se presentó ante un agente del Ministerio Público para rendir declaración sobre lo sucedido.
Si algo queda claro con los apuntes de la doctora y del anestesiólogo, es que cuando menos uno de los dos miente porque pareciera que hubieran estado en operaciones distintas.
Pero si Jorge Murillo indicó que inmediatamente posterior al pinzamiento de estructuras uterinas se presentó descenso brusco de la frecuencia cardiaca, Silvia Conchas señaló que la situación en que cayó la paciente fue a consecuencia de las altas cantidades de anestesia que le proporcionaron (sic) el médico anestesiólogo.
En lo que ahora representa un apunte dramático, la propia doctora aceptó que María Luisa Venegas renegó con ella cuando supo que su médico tratante no la operaría. Era como un mal presentimiento.
Así apuntó su declaración la doctora Conchas Lomelí:
Que el día 31 del mes de enero del presente año, 13:30 horas, al estar pasando visita los pacientes hospitalizados, mi residente Jorge Hidalgo me informó que iba tener una operación de histerectomía abdominal por miomatosis, en suplencia del doctor Raúl Arturo Jiménez, misma que él tenía programada para el mismo día, por lo que al ser notificada de la operación, decidí trasladarme a la cama 1-15-2 del área de ginecología con la hoy ofendida de nombre María Luisa, con la finalidad de entrevistarse antes de dicha operación para platicar en qué consistía y más que nada para que estuviera tranquila y no entrara en nerviosismo, por lo que al saber la ofendida que yo la iba operar empezó a renegar ya que ella quería que fuera operada por su doctor tratante de nombre Raúl, por lo que le notifiqué que nada más se desocupara la sala de quirófano iba a pasar a operarla.
Por lo que pasaron aproximadamente 5 horas y la pasamos a quirófano, por lo que al acudir para operarla, se encontraba en el quirófano el doctor anestesiólogo Jorge Murillo Avilés, el residente Jorge Hidalgo, el médico internista Benjamín Zavala Retes, por lo que al ver que ya estuviera todo listo para proceder a operar, empecé a realizar mi trabajo de acuerdo a la especialidad de ginecología, tardando aproximadamente 1:30, una hora con 30 minutos en quitar el útero, ya que se encontraban tumores llamados miomas, por lo que al ser un éxito y sin presentar complicaciones de acuerdo a lo que me tocaba realizar dentro de la operación, me retiré del quirófano sin ningún problema.
Al día siguiente, por comentarios del residente Jorge Hidalgo me comentó que la paciente se encontraba en terapia intensiva porque no había despertado, todo a consecuencia de las altas cantidades de anestesia que le proporcionaron el médico anestesiólogo.
Asimismo quiero manifestar que por comentarios de compañeros, la paciente se encuentra en piso estable, ya que desde el día que tuve participación en la intervención quirúrgica no he tenido contacto con ella, ya que de acuerdo a lo que me tocó operarla está estable y sin complicación alguna.
En la declaración rendida el 19 de mayo, la doctora jamás hizo referencia a la situación crítica citada por el anestesiólogo, por la que incluso pidió apoyo.
JUSTICIA
Pero a más de un año de la operación que provocó la muerte de su esposa, Pablo Luján López cuestiona la lentitud con que se lleva la investigación en la Procuraduría General de Justicia, por lo que insiste que debe castigarse a los responsables conforme a la ley.
Se hace un llamado al gobernador Roberto Sandoval Castañeda para que nos ayude a esclarecer y castigar a los responsables de esta negligencia médica, finaliza su escrito.