Por Óscar Verdín Camacho
Mientras los payasos Tilín y Tolón amenizan la fiesta, el pequeño Leonel Vilches, de tres años, no se baja de las piernas de su mamá Atziri. Parecen como hermanos: ella tenía 14 años cuando él nació en enero del 2009.
La presencia de Leonel en un salón de la Secretaría de Salud se debió a que ayer se conmemoró el Día Mundial del Cáncer Infantil: y él enfrenta un padecimiento de leucemia.
Atziri Vilches cuenta que hace unos ocho meses se le detectó la enfermedad, con base en diversos estudios y luego de que presentara síntomas como dolor de estómago constante, los ojos hinchados y la ausencia de hambre.
Sin mamá, hija única, sin apoyo del papá del menor ni moral ni económicamente, Atziri añade que la parte inicial de la enfermedad de su hijo ha sido la más angustiante, en principio para entender de qué se trataba.
Sentí que me moría, no sabía qué era y poco a poco fui entendiendo la enfermedad.
En breve, la vida de ambos quedó ligada a los doctores, a los análisis, al medicamento, al hospital.
El niño fue registrado en el Seguro Popular y durante mes y medio permaneció internado en el Hospital General de Tepic, siendo sometido a quimioterapia. Más o menos las aguantaba, no se quejaba mucho.
Luego de haber sido dado de alta, han continuado las revisiones médicas en el área de Cancerología. Lo traigo una vez cada semana, pero antes era más seguido. Ahora está mucho mejor, ya come.
Atziri reconoce el apoyo sin límite que siempre le ha brindado su papá Vidal Vilches Téllez, con quien viven en la colonia Lomas Altas, y de las atenciones del personal médico.
Leonel acepta un globo en forma de espada que le ofrece Tilín. El niño no sonríe, más bien parece temerle al payaso.
Al igual que Leonel, decenas de niños fueron llevados ayer al festejo. Hubo pastel, gelatina, globos.
Muchos de ellos traen tapaboca, gorros. Algunos rapados, es una estampa de su lucha y la de sus familias frente al cáncer.