Por Óscar Verdín Camacho
Un muchacho que sobrevivió al ataque registrado el jueves por la tarde que dejó cinco muertos, entre ellos dos menores de edad, cerca del poblado Huitalota, municipio de Huajicori, ha referido no saber el por qué de la agresión.
Sin embargo, su dicho confirma que no se trató de un enfrentamiento, sino de una emboscada.
De 18 años de edad y de oficio jornalero, el muchacho presentó un balazo a la altura del muslo de la pierna izquierda.
Su versión, recogida por la policía, indica que la agresión ocurrió aproximadamente a las seis de la tarde del jueves. Él había pedido raite y viajaba en una camioneta tipo pickup, marca Chevrolet en color gris.
Indicó que únicamente empezó a oír balazos y se echó a correr por el monte, siendo en ese momento que fue herido. Incluso, los matones lo buscaron por un rato, pero consiguió arrastrarse más de 100 metros e incluso resbaló por un barranco. Luego, como pudo regresó a Huitalota, un poblado al que de Huajicori se tardan unas cuatro horas en llegar en vehículo.
El atentado ocurrió aproximadamente a un kilómetro de Huitalota, por la carretera a El Arrayán.
Junto a la camioneta quedaron los cadáveres de los hermanos Jesús Benjamín y Francisco García Díaz, de 35 y 38 años, así como los de Jesús Díaz Aniceto, de 33 años, y Azael García Mayorquín, de 16 años. El menor Abner García Mayorquín, de 14 años y hermano de Azael, también falleció, aunque previamente fue llevado al centro de salud de Huitalota.
La policía encontró decenas de casquillos de por lo menos tres diferentes armas de fuego. Todos los cuerpos presentaron el tiro de gracia en la cabeza.
El joven sobreviviente fue trasladado a un hospital donde se le pudiera dar seguridad.
Familiares de las víctimas dijeron a la policía que abandonarían el pueblo por miedo a que continúe la violencia.
Hoy se conoce que un niño de 12 años, hijo de uno de los ejecutados, también consiguió salvar la vida, corriendo por el monte.