Por Óscar Verdín Camacho

Héctor Paniagua Salazar instruyó distintas operaciones administrativas al margen de la ley, por lo que su gestión durante 2010 como presidente municipal de Bahía de Banderas ha merecido observaciones del Órgano de Fiscalización Superior (OFS).

Un ejemplo de ello tiene que ver con diversas modificaciones presupuestales efectuadas de manera arbitraria, puesto que ni siquiera se contó con la aprobación del Cabildo.

El Órgano de Fiscalización Superior enlistó una serie de ordenamientos legales violados e identificó como presuntos responsables al presidente municipal Héctor Paniagua, al tesorero municipal, a un contador general y a un auxiliar contable.

A raíz de la citada investigación, la administración que encabezó Paniagua Salazar insistió que la Tesorería Municipal es la responsable de revisar, analizar y evaluar el comportamiento del gasto público, por lo que justificó que cuenta con facultades legales para autorizar las transferencias de recursos de las distintas partidas.

Sin embargo, el OFS fue contundente al señalar que no se acredita que las modificaciones presupuestales objeto de esta observación se aprobaran por el Cabildo, autoridad competente en cumplimiento a la Ley Municipal, que es la que regula las modificaciones presupuestales, ampliaciones y reducciones; por lo que sus argumentos confirman el hecho observado.

Es decir, el propio dicho de las autoridades municipales reafirmó el abuso administrativo, pasando por encima del propio Cabildo.

Entre los muchos rubros que tuvieron modificaciones se encuentran el de sueldos a funcionarios, compensaciones a funcionarios y empleados, aguinaldos a funcionarios y empleados, prima vacacional, fondo de ahorro, entre otros.

De acuerdo con el análisis del Órgano de Fiscalización, no fue acreditado que las ampliaciones fueran efectuadas en base a un incremento en los ingresos recaudados.


ESAS CUENTAS BANCARIAS

Siguiendo con los resultados encontrados en la auditoría al municipio de Bahía de Banderas, quedó documentado el manejo inadecuado de las cuentas bancarias del ayuntamiento. Por ejemplo, los registros contables de depósitos que no son abonados en forma real, -y- en consecuencia no reflejan la situación financiera real del ayuntamiento.

Se trata de tres cuentas abiertas en el banco BBVA Bancomer.

Contrario a anteriores argumentos para justificar las irregularidades, en este caso la administración de Héctor Paniagua de plano culpó a la crisis mundial para tratar de librarse del problema.

Y así quedó anotado, según el argumento del ayuntamiento revisado: la crisis financiera internacional registrada desde finales del 2008 y que se ha prolongado hasta la fecha ha repercutido en la dinámica económica del municipio y particularmente en el sector inmobiliario y las inversiones turísticas

En este escenario –siguió el rosario de justificaciones-, la velocidad en el registro del gasto supera a la de la recaudación y en esa virtud en –de-terminados momentos las cuentas bancarias reflejan saldos contrarios a su naturaleza

Pero obviamente ni los argumentos de crisis mundial sirvieron para evitar la presente observación contra el gobierno de Paniagua Salazar.

Los presentados no son suficientes para desvirtuar el hecho observado, y solo ratifican el manejo inadecuado de la cuenta bancaria. Y en relación a su argumento de que se registran los gastos cuando se conocen y los ingresos cuando se reciben, dicho registro no origina que la cuenta de bancos refleje un saldo negativo, explicó el Órgano de Fiscalización Superior.

En todo caso, resumió el OFS en este punto, los argumentos demuestran que se manejan compromisos superiores a los recursos que serán recaudados, en todo caso no se genera una política de racionalidad ajustada a sus ingresos, principio básico del control presupuestal.

Así, Héctor Paniagua Salazar y sus allegados están en la mira del OFS.