Por El Caribeño
Tras ver la insistencia de un programa televisivo, que se proyecta por las noches y a veces por la madrugada, recordé que al ir caminando por la calle Querétaro alcance a escuchar a dos jovencitas que estaba leyendo unos volantitos anunciando algo curioso, donde se decía que por un canal de televisión local se ofrecen los servicios de sanidad espiritual, asumiendo la seguridad y bienestar para todos los que así lo pidieran. Esta satisfacción asegurada la dice un tal hermano Aarón; quien a base de puentes telepáticos supuestamente resuelve todos los problemas habidos y por haber, sin contar a los políticos; claro. Ahí mismo, en la pantalla chica vi el ring-ring del teléfono que sonaba, y en donde una persona le solicitaba al hermano Aarón, también conocido –según el anuncio come4rcial- como El Profeta de la Felicidad o el Clarividente Aarón, como otros tantos- todo tipo de resultados para componer una vida en desgracia. Y el profeta, con el pecho hinchado y respirando hasta el mero infierno de su negra alma le decía que tras oír todo un rosario de quejas y lamentos que él lo curaría de todas las influencias negativos; recomendándole que tenía que acudir personalmente a la avenida Allende, entre las calles Zacatecas y San Luis al oriente de la capital del estado, para ahí curarlo después de despojarlo de sus centavitos.
En dicho programa televisivo, todos los que se prestan a la solución a sus problemas, mágicamente salen curados de todo mal –ojalá también el personal de PROFECO- quienes salen curados y agradeciendo al profeta; eso si tras recibir un buen billete por su participación. Es por ello que me pregunto: ¿y las autoridades, que hacen en este tipo de casos? ¿Hay denuncias, y si las hay porque no se le recomienda a la población a no acudir ante este tipo de sinvergüenzas vaquetones?. ¡Señores y señoras estos son fraudes!
El engaño es un delito; así lo marcan los artículos 368 del código Civil del estado de Nayarit –en el decreto 7009,1986-; así como en el artículo 216, párrafo I y II, donde, en suma se dice que toda persona que reciba o dé dinero para hacer ilícitos o los deja de hacer –en el capítulo V, título VI- señala respectivamente los delitos contra la moral pública. Y por lo que respecta a fraudes, dice el capítulo IV, título XX, en Delitos Contra el Patrimonio; que incluye Robo; Abuso de Confianza; Usura; Daño en propiedad Ajena, etc.
Así pues amable lector, usted dice si le vale le echen las 22 cartas del Tarot, para con su dinero de manera voluntaria sanarse de todo mal que no venga.