Por: José Ma. Narváez Ramírez.

En el renglón cultural y artístico es fácil engañar a la gente porque de entrada maquillan determinada obra o trabajo llamado de arte y lo ofrecen al público como auténtico, en especial las estatuas o bustos de determinados personajes de la historia, o ídolos del pueblo, que –por lo regular- se pueden parecer a quien usted quiera menos al fulano que se trató de perpetuar.

Casos muy notables son, por ejemplo las obras que en Sinaloa se develaron en honor de Lola Beltrán, Pedro Infante y otros, y aquí en Santiago Ixcuintla con la de José Alfredo Jiménez y otras que, al parecer, mandó esculpir el paisano Antonio Echevarría, y al parecer le vieron la cara (cosa que él no tolera), al estarse descarapelando los lugares en los que en lugar del bronce le rellenaron con yeso y don Tiempo vino a tumbarles el teatrito, y ahora les está apareciendo el fraude que cometieron con el acaudalado señor de las cocacolas quien probablemente no se ha dado cuenta, porque muy rara vez visita la plaza de toros de su tierra natal –prefiere ir a Ahuacatlán o a algún lienzo charro que tenga palenque-

Pero no nada más en la tierra de Dios y María Santísima (Ixcuintla) se cuecen habas, también en la Plaza de los Constituyentes de Tepic, los bustos de los personajes que participaron en la elaboración de la Carta Magna, que por cierto dentro de unos cuantos años tendremos que celebrar y le va a tocar a don Roberto Sandoval Castañeda el primer Centenario, también se están quedando sin la cubierta principal y se están haciendo blanquecinos, tal vez porque no hay billetes o vaya usted a saber qué pasó con la combinación de metales, arena, cal, cemento pintura y yeso que se ocuparon en la construcción de estas obras de arte que se supone son para perpetrar su memoria, pero están resultando remedos del óbice (estos monumentos se hacen de piedra) que se construyó en el centro de la Plaza, y en la que se tumbaron todos los árboles que proporcionaban sombra a nuestra gente y de día no se sienta nadie en las bancas (que también se están deteriorando por la destrucción que les provoca el sol, y buscan cualquier pedacito sombreado para descansar un poco del trajín diario). Decíamos que el óbice de petatiú le estorba al Lábaro Patrio que a un costado de éste trata de ondear libremente pero no puede porque se lo impide la mole de marras, y podría tener una explanada sin ninguna jardinera para recibir los honores de ordenanza, pero nomás nones.

Igualmente pasó con las letras donde se pretendía exponer los nombres de nuestros hombres ilustres contemporáneos, en letras de oro, pero resultó que también con los rayos solares se derritieron y todo quedó en buenas intenciones A la mejor fue oro del que cagó el toro, como dice nuestra gente

Es inexplicable que nuestras autoridades (que están enfrente) no se hayan dado cuenta antes de estos viles engaños, para que sea demolido, por ejemplo el óbice multicitado, en cuanto lo detecten Cargando los gastos que se llevó aquél a la honorable cuenta del pueblo que no se raja y ahí quedan la deuda al Magisterio y a la Universidad Autónoma de Nayarit

Control Señores Control Esto es nada más una muestra de las obras de pacotilla que se construyeron hace unos años Se dice que las Obras de Arte son para toda la vida, pero aquí parece que estamos en Guanajuato, donde la vida no vale nada Ahí tienen la imagen del Santo Patrono Jesús de la Ascensión, también en Santiago, que se construyó en el Cerro Grande y que la verdad ése no es don Chuy que nosotros conocemos y que está en el altar de la Iglesia que lleva su nombre

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