Por: Luis Chávez López

Ni duda cabe que al Delegado de la SEDESOL, David Rivera Bernal, político de formación panista muy amigo de Felipe Calderón y Ernesto Cordero, ya es cliente del Movimiento Antorchista cuyo dirigente en el estado, Héctor Hugo Villegas le ha tomado bien la medida y lo hace como quiere.


Producto de su falta de palabra, de responsabilidad en sus actos públicos, por andar gastando el tiempo que debe usar para atender los reclamos de los más pobres, el ex diputado federal anda en la cargada orquestada y ordenada por Felipe Calderón en apoyo a Ernesto Cordero, precandidato oficial albiazul.


No atiende sus funciones y por eso tiene que salir huyendo de sus oficinas para no encarar problemas.


La prueba está que todos los acuerdos que había convenido el Delegado con los Antorchistas y que les dio largas, ahora lo tiene qué cumplir o de lo contrario le toman las oficinas y le hacen plantón sobre la avenida Rey Nayar sin importar los días, el frío o calor ni las incomodidades que causan al tráfico vehicular ni a los vecinos.

Pero ayer fue el colmo de la cobardía política del Delegado, fue la gota que derramó el vaso pues cuando los antorchistas llegaron a la SEDESOL para exigirle la entrega de 500 paquetes de vivienda y diez millones de pesos para continuar con la pavimentación del camino San Leonel-El Ermitaño, se peló.


Cuando le avisaron a David que más de 300 antorchistas iban a sus oficinas, el prieto color del Delegado se le hizo blanco y las piernas aunque le temblaron le ayudaron a salir despavorido dejando a jefes de medio pelo y secretarias a su suerte.


Con esta actitud de abandonar la SEDESOL en plena tormenta política David Rivera Bernal nos recordó al capitán del crucero italiano que se hundió hace unos días, de apellido Culerinni creo, quien hizo lo mismo: abandonó a los turistas y a su tripulación.

Al no encontrar a David, quien se les hizo ojo de hormiga para no cumplir, acordaron regresar el 9 de febrero, ahora con 500 antorchista e instalar un plantón indefinido.


AHÍ ESTA LA LANA. Y mire como cualquier otro grupo social que reclama sus derechos y que cumplan los funcionarios, lo único que exigen los antorchistas es que David Rivera Bernal cumpla su palabra empeñada.


Estamos exigiendo que la SEDESOL entregue los diez millones de pesos que desde hace semanas tiene retenidos y que están etiquetados para continuar con la pavimentación del camino San Leonel- El Ermitaño en Santa María del Oro. Este nuevo hecho demuestra la insensibilidad y negligencia del gobierno federal para atender las necesidades de la gente humilde, señaló Héctor Hugo Villegas quien insistió en que el dinero, la lana la está entreteniendo el Delegado.


EL COSTO. Y mire de todo esto hay un costo político para el futuro político de David Rivera Bernal y claro de su partido, el PAN pues resulta que es una de las cartas fuertes que tienen los panistas para competir por la Diputación Federal por el III Distrito.

A esta lista de panistas se suma el Chavo Bautista, nativo de Compostela y vaya usted a saber quién más le brinque, pero por la actitud negligente, prepotente y zacatona mostrada por el Delegado de SEDESOL, es mejor que ahí la deje.

Claro que si quiere atorarle y medirse en una competencia interna de su partido, está en su derecho.


POR EL TERCERO. Y hablando del III Distrito, entre los priístas suena fuertes dos nombres: el primero es el del actual Secretario del Medio Ambiente, Jaime Cuevas Tello y el de el senador Gerardo Montenegro Ibarra pues ya dijimos que los alcaldes Héctor López Santiago y Héctor Paniagua también quieren pero el capital político que traían antes de ser alcaldes de Compostela y Bahía de Banderas lo perdieron producto del desgaste y de sus nefastas acciones como ediles.

Ya ve las lenguas de doble filo advierten que a López Santiago le pesan acusaciones sobre el presunto desvío de casi 50 millones y sobre Paniagua dicen los conocedores de la política en la costa sur, anda por el orden de los 100 melones. ¡Qué tal!

Aunque ya ve si el dedo divino del PRI actúa, de pingos y diablos hacen santos.