Por: José Miguel Cuevas Delgadillo

Hoy trataremos un tema importante para una adecuada educación de nuestros hijos, para tener un ambiente dentro del hogar paz y tranquilidad. Estaremos analizando los berrinches en los niños, a lo largo de varios artículos. Es interesante notar lo poco que los padres saben sobre este tema. Algunos padres viven condicionados a la situación emocional de sus hijos pequeños, quienes parecieran que son los que mandan en el hogar. Suceda que, en la mayoría de los casos, los padres actúan según los deseos de los pequeños, y se vuelven sumamente demandantes manifestándolo a través de berrinches, de esos llantos incontrolables. ¿POR QUÉ HACEN BERRINCHES LOS NIÑOS? Algunas razones más frecuentes por las cuales los niños hacen berrinche son:

• El deseo de tener algo (dulce, juguete o cualquier otro objeto).

• Falta de agrado en seguir las reglas que sus padres establecen.

• Por no querer comer.


Es normal que un niño de dos años de edad tenga cambios de conducta, por la misma autonomía que el niño está construyendo. No va a tener el mismo comportamiento que un niño de 6 o 7 meses, su conducta es distinta. Pero los berrinches, aunque es habitual que aparezcan, no son normales si se educa y enseña adecuadamente a los niños. Cuando vemos a pequeñitos de dos, tres o cuatro años de edad haciendo un berrinche, llama la atención que son voluntariosos, pensamos habitualmente: es un niño chiqueado, mal educado, mimado y que está manipulando a sus propios padres. Lamentablemente en muchos casos esa es la razón por la que el niño está haciendo berrinches: porque la poca o nula educación y disciplina es lo que refleja ese estado de conductual. Muchas veces el que más tarda en darse cuenta de eso es el padre. Quizá porque voluntariamente no quiere darse cuenta, o porque sus sentimientos hacia su hijo le impiden tener un punto de vista más objetivo, no percibe que el niño es esclavo de sus propios deseos, de sus rabietas, produciendo que el niño aprenda a manipular a sus padres. Desafortunadamente hay madres y padres, que no solamente no les enseñan a sus hijos a no ser berrinchudos, sino que aun favorecen esa conducta. Por ejemplo, cuando el niño está haciendo un berrinche y los padres detestan ver esa escena, para calmarlo le dan lo que el niño está exigiendo, entonces ¿qué les están enseñando a sus hijos? Precisamente eso, que a través de los berrinches pueden lograr y obtener aquello que de otra forma no lo obtendrían.

Si tú eres una mamá que les das a tus hijos lo que están exigiendo en el momento de la rabieta, o simplemente te vuelves una espectadora y no haces nada para evitar que el niño siga actuando a través de berrinches, debes comprender que no estás ayudando a tus hijos. Conforme crezca, el niño adquirirá hábitos inadecuados, problemas de conducta; pensando que a través de manipulaciones puede obtener lo que desea. Ese es un error gravísimo en la educación de los niños. Un punto es tener a un niño de dos a cuatro años que hace berrinches, otro muy diferente que tu hijo crezca, deje de ser niño y llegue a la adolescencia con esa deficiencia en su formación. En ese momento, ya la circunstancia cambia totalmente. Son adolescentes que siempre tratan de salirse con la suya de forma deshonesta, aprenden a manipular a otros niños, a adultos, o maestros, y empiezan a tener problemas de conducta ya a otro nivel. Si usted tiene a un niño de dos a cuatro años que hace berrinches, algo no está funcionando adecuadamente en la formación y disciplina de sus hijos. Hoy más que nunca, la sociedad en la que vivimos, con crisis moral y carente de practicar los valores, problemas conductuales, con delincuencia juvenil, donde los jóvenes son muy irrespetuosos, que no han aprendido la importancia del trabajo con esfuerzo, a respetar a su prójimo, ni los límites que como seres humanos tenemos, necesitamos una generación de niños debidamente educados, para que cuando lleguen a la adolescencia y a la juventud puedan ser jóvenes diferentes. La gente se pregunta ¿Por qué la juventud es tan diferente hoy en día? ¿Por qué las generaciones actuales carecemos de una vivencia de valores, por qué no respetan a los mayores, ni siquiera se respetan a sí mismos? La respuesta es muy sencilla: porque se desatendió la educación inicial encaminada al auto control y disciplina de los deseos y pasiones cuando eran pequeños, moldeables, cuando a través de una buena educación basada en el amor y la disciplina se pudo haber formado en ellos un carácter firme, sólido, generoso, amable y prudente. Los padres sólo vieron como los niños se llenaban de rabietas, de berrinches y no intervinieron para evitar la malformación del carácter de los hijos. Hasta la próxima. Orientador Familiar y Conferencista. Consultas Celular 311 136 89 86.