Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Por un lado bombardea el cacique (desde hace más de 30 años) Liberato Montenegro, al gobierno exigiendo 200 millones de pesos, producto de cuentas relativamente viejas, que al parecer le quedó debiendo al magisterio Ney González Sánchez, y por otro saite éste pide que lo disculpen por no aceptar la candidatura a Senador, y que se va a la campaña de la tlaxcalteca Beatriz Paredes Rangel, mientras pide dignidad y agradecimiento a la ola roja y amigos que la acompañan Que hay que votar por Peña Nieto ¿Esto le ayuda o lo quema?...
Y por el otro, los policías honestos (aclarando) serán premiados con casa propia si logran mantenerse en un clima de lealtad, honestidad y pasión por el uniforme y por Nayarit. A cambio de esto se les entregará un bono de lealtad por mes, según dijo el gobernador Roberto Sandoval Castañeda. Aclarando que en el 2017, cuando el Gober termine su gestión, ese día les hará buena la oferta extendiéndoles las escrituras correspondientes a los agentes que cumplan con estos requisitos. Cosa que vemos muy difícil pero no imposible ¿Con esto resistirán los cañonazos de 50 mil dólares?...
Aquí observamos que a los periodistas de línea, que aún no considera el gobierno del estado como empleados y no les otorga ni siquiera una propina por sus servicios (aclarando que este trabajo está considerado dentro del presupuesto y que así como se les entrega una buena parte de él a los medios, ahí se deben incluir los comunicadores). Ejercer la libertad de expresión, no es atacar a los funcionarios sin ton ni son, como se pretende etiquetar a los libre pensadores, porque una cosa es señalar los errores y las faltas de responsabilidad que los empleados de gobierno cometen por corruptos, ineptos o tranzas, y otra es dar la noticia de que se hace o se hará tal obra o programa y que fulano o zutano están cumpliendo con su cometido, en el entendido de que se informa con veracidad y sin asomo de maiceada o mala leche como acostumbran los que hacen mal uso de la información al maquillarla, inventarla o manejarla a su favor o apoyando a un tercero que les proporcionó una lana o equis favor.
En una palabra, la libertad de expresión no puede manejarse como un escudo o libertinaje para escribir o decir exabruptos, insultos o malas palabras contra los ciudadanos que –a consideración de estos- suelten sus opiniones personales sobre este o aquel individuo que las vierta, salvo que tenga la firme convicción o pruebas para demostrarlo; pero nada más porque lo considera enemigo o le caiga gordo o porque no está de acuerdo con sus ideas, pues el que debe de ser castigado es él por falsedad o perjurio ¿Dónde ha quedado la bolita?
¿Cuantas veces vemos en el Factbook y demás medios de comunicación, que se aprovechan del anonimato para lanzar improperios contra el usuario que de buena fe expone sus propios conceptos? Igual sucede en la prensa escrita, la radio y en la tele. Es de reconocerse a los que firman con su nombre lo que dicen, sea o no verdad, pero son abominables los que se aprovechan de estos espacios para denostar a los demás, por sus tanates y no por aclarar la versión expresada.
Para eso están las leyes de nuestra Constitución... ¿O qué?...
Quienes han escogido el camino tortuoso del crimen y hacen tremendo daño a la sociedad, deben de ser castigados con todo el peso de la ley, sean ciudadanos civiles o empleados (o ex) de gobierno. Así es que Control Señores Control Vamos por partes y cada quien que se ubique o finque sus responsabilidades dentro de lo que marcan los derechos y deberes de los ciudadanos en la Carta Magna, y todo aquel que se aproveche de su puesto para extorsionar a los demás, (para escamotearle su lana) sea o no funcionario, debe de ser conminado ante la Ley para que reciba su justo castigo que lo capen y lo entierren vivo a un costado de un enjambre de abejas asesinas (Todo aquel que se aproveche de su puesto).
Líneas: 311-158-66-55.