Por: El Poeta de Cucharas / Gilberto Cervantes Rivera

Como no se ponen de acuerdo hijos y entenados en el PRD nayarita, tendrá que venir Andrés Manuel López Obrador para acomodar el circo. Seguramente las tribus locales no se han dado cuenta que a escala nacional, el Peje ya se arregló con los chuchos, con los gatos y con los caballos; pero aquí aun no les cae el veinte a los cinco monos que lidera Vladimir Valenzuela Barrutia, quienes de no ser porque los ocupa el tabasqueño, ya hubieran sido expulsados del partido y a ver si es cierto que los siguen cientos de perredistas. El puro cuento trae la gente de Harta Lana, la cual dijo que siempre sí buscará la senaduría y es una lástima porque la mejor, la de Bellavista, ya la compró la yegua matrera Ivadeliza Reyes Hernández. Ay pa lotra Nos encontramos ayer al Dr. Manuel Narváez Robles en plan de reclamo a este columnista que lo leen hasta en los Ángeles California, donde mi paisano Julio César Jiménez Ponce, hijo de Arturo Jiménez Soriano, me preguntó por su papá a través de un correo electrónico, al cual contesto con mucho gusto en respuesta aparte. Decía que Narváez quiere exclusividad para su persona cuando ni siquiera puede reclamar pago de espacio. Nosotros estamos para darle jugada a quienes si aspiran, respiran; en este caso, el primer distrito está siendo peleado por Juan Manuel Rocha Piedra, Andrés Bogarín Serrano y el Dr. Narváez, una fina persona que está siendo calificada como corrupta, luego de su paso por la presidencia de gobierno legislativo. La verdad es que Narváez brilló mientras tuvo la talega del Congreso, terminada su encomienda, pasó desapercibido algunos meses, hasta que se sintió con tamaños para buscar primero la candidatura y luego la diputación federal sin cargarse ni hacia los blancos ni hacia los rojos. Por lo demás, los ataques recibidos pueden considerarse como publicidad gratuita; hoy, hasta las televisoras se pelean al clientazo, mismo que en pocas semanas agarró buena taquilla. Sus adversarios políticos tendrán que comprobar sus señalamientos, pues de lo contrario, quedarán en el más soberano de los ridículos. Narváez puede ser, no lo pierdan de vista. Listo el distrito dos para que lo trabaje mucho más Roy Gómez Olguín, igual por la diputación federal pero por el tres, se lanza al ruedo Eduardo Bernal Regalado, cetemista de toda la vida, un hombre cuyos principios lo hicieron estarse junto con 200 de sus compañeros, firmes adentro del edificio del ayuntamiento, mientras el huracán Kenna azotaba San Blas hace siete años. Fue un acto de verdadero valor el encabezado por Lalo, pero también decidió junto con Ney, evacuar todo el municipio, pues la llamada Barredora venía peligrosísima; afortunadamente las cosas no pasaron a mayores y salvo una señora que murió del susto, atestiguamos saldo blanco. Por desgracia no se supo valorar lo que hizo Bernal Valenzuela para beneficio de su pueblo, le inventaron de cosas, todas puras mentiras; por ello hace pública una aspiración que traía guardada desde hace muchísimos años como militante del PRI. Este distrito se lo disputan de igual forma Gerardo Montenegro Ibarra, Roberto Mejía Pérez, Jaime Cuevas Tello, Héctor Paniagua Salazar y Luis Carlos Tapia Pérez Se apagó Georgina López Arias luego de que realizó entre dos y tres conferencias de prensa donde con todo el dolor de su alma, soltó puros billetes de a 200. No sé, pero se me figura que Georgina aceptará en desagravio, un puesto en el gabinete de Roberto Sandoval, con lo cual su aspiración dormirá lo que dure el sexenio. Esto lo digo porque lo mismo les pasó a Lucas Vallarta Chan, distrito uno; Antonio Sandoval Pazos, distrito dos; Chito Ornelas, distrito uno: todos ya maman de la ubre, panza llena, corazón contento Recién me entero que ya no padecen estreñimiento dos diputados locales y un funcionario del Congreso. No tomaron jugo de naranja ni saborearon una rica papaya, tampoco comieron ajo para matar las lombrices. Dicen que traen fuertes dolores de nuca, pero contentos con el estómago PALESTRAZO: no llegó Santa Claus ayer, se espera que hoy, en pleno día, el barbón se acuerde de sus amigos periodistas.