Por Óscar Verdín Camacho
En la parte más baja de Las Brisas Sección A, las aguas negras de ese y otros fraccionamientos brotan al aire libre, convirtiéndose en un grave foco de contaminación.
Ubicado entre el libramiento carretero y el panteón Jardines de San Juan, el citado fraccionamiento colinda con varias hectáreas que años atrás fueron sembradas de caña.
Las aguas apestosas corrían hacia una cañada pero recientemente se hizo un levantamiento de tierra en la citada parcela, lo que provocó la creación de una especie de alberca de más de 100 metros cuadrados de superficie.
La semana pasada, el nivel del agua ya alcanzaba más de medio metro de altura y llegaba a una de las casas.
Varios vecinos temen no sólo la proliferación de enfermedades, sino que las aguas negras broten en el interior de sus casas.
Reclaman que durante varios años han vivido con ese problema sin que ningún gobierno haya realizado el cárcamo que se requiere para bombear las aguas a alguna planta de tratamiento.
Por ello demandan la intervención de dependencias como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la Secretaría de Salud, la Comisión Nacional del Agua, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, e incluso la Comisión Estatal de Derechos Humanos, por el agravio que les causa la situación.
Precisamente junto a la citada alberca de aguas negras hay espacios donde anteriormente estuvieron bombas pero nadie sabe qué pasó con ellas.
Los habitantes del fraccionamiento señalan que son ya incontables las peticiones que han realizado ante el Sistema Integral de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) para que se de solución al problema, pero lo más que han logrado es que vaya un camión grande a destapar las cañerías cuando quedan tapadas.
Sin embargo, del problema de fondo, nada.
Cabe precisar que la construcción de un cárcamo de bombeo sí fue una obra proyectada, al menos a finales del 2010.
De acuerdo con documentos con que cuentan los vecinos de Las Brisas Sección A, en noviembre del 2010 el SIAPA calculó que la obra tendría un costo de 479 mil 502.72 pesos.
Además del cárcamo de bombeo, habría un desarenador, el equipo electromecánico, un cerco perimetral y una caseta de controles. Los documentos mostrados cuentan con la firma del entonces director del SIAPA, Gerardo Siller Cárdenas.
Como ya fue anotado anteriormente, los vecinos afectados solicitan la intervención de distintas dependencias para dar solución al problema, toda vez que ahora, con la alberca, el foco de contaminación es mayor y temen la proliferación de enfermedades o que las aguas negras broten dentro de sus casas.
Esto se ha convertido en un problema grave para nosotros y queremos una solución. Si no, tendremos que manifestarnos para que nos hagan caso, e incluso cerrar calles, señaló uno de los afectados.