Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Parte II
(ÁGJ).- Sí, desde que Dios amanece andamos a la carrera. Es muy duro, pero me gusta, a veces son ya las once de la noche y aquí estamos trabajando. Otras ocasiones llego de algún otro estado y paso a recoger algunos documentos, y como que la gente sabe que voy a llegar y ya me están esperando. Pero me siento muy satisfecha de poder realizar este trabajo de puertas abiertas, porque es la forma de obtener información de primera mano, para mejor llevar adelante esta labor; es la manera de que no lo engañen a uno. Porque la gente sabe que no todos los problemas se pueden resolver, pero todos quieren –cuando menos- ser escuchados. Y nos sentimos mal cuando nos vemos obligados a decirles que no se puede por esto o por aquello, pero más vale decírselos de frente y no andarlos engañando con vente mañana o regresa después.
(L).- Señora Águeda, en un tiempo estuvo usted muy enferma y se retiró durante un periodo largo de estas intensas actividades. ¿Qué fue lo que realmente pasó?
(ÁGJ).- Yo estaba aquí todavía, en la Dirigencia Estatal, y me eligieron Secretaria General de la Federación. Allá tuve dos reelecciones; nunca había habido reelección y no creo que vaya a haber en esta ocasión tampoco. Fue cuando me enfermé, andaba de un lado para otro, y no nada más a nivel nacional, allá también tiene uno compromisos a nivel internacional, gracias a esto tuve oportunidad de visitar varios países, porque nuestra organización pertenece a su vez a organismos internacionales, como es Central de Trabajadores de América Latina, la Central de Servidores Públicos, la Unión Latinoamericana de Trabajadores; a nivel mundial la Confederación Mundial de Trabajadores (CMT) y otros organismos en España, por ejemplo, hay Alianzas, hay trabajos muy interesantes en los que nosotros constantemente estamos participando, como en la Universidad de Trabajadores de América, que está en Venezuela, de hecho hemos mandado trabajadores de aquí a capacitarse. Y como decía, me cayó un cáncer en el estómago y tuve que retirarme un tiempo de las actividades en la Federación. Pero cumplí los nueve años, los tres periodos y volví al Sindicato, porque en mi ausencia se vino abajo.
(L).- ¿En qué tiempo estuvo entonces fuera del Sindicato, aquí en Nayarit?
(ÁGJ).- Seis años, la segunda parte de Celso Delgado y la primera de Rigoberto Ochoa Zaragoza.
(L).- Y volvió por sus fueros –porque vino con todo- y otras vez a la lucha
(ÁGJ).- Pues otra vez regresé en la primera elección, pero todavía era dirigente de la Federación, cuando volví.
(L).- Hay una cosa que quiero señalar, porque de ahí me nació la idea de pedirle esta entrevista. Hace unos días me tocó presenciar una sesión de trabajo, y me sorprendió la vehemencia y entusiasmo que imprime a sus pláticas de orientación a los trabajadores, dándoles clases y consejos, como si –vamos a decirlo- anduviera en campaña. Resaltando sus derecho y sus obligaciones.
(ÁGJ).- En cada oportunidad que tengo de entablar comunicación con todos, les hablo sobre lo mismo, sobre la responsabilidad, sobre el cumplimiento de su trabajo, y han cambiado mucho las cosas; antes creían que por ser sindicalizados podían hacer lo que les pegara en gana, ahora ya no. Yo les digo que sean o no sindicalizados, tienen las mismas obligaciones de cumplir con su trabajo. El Sindicato no les va a cuidar su trabajo, cada quien va a cuidarlo; el Sindicato está para buscar mejores condiciones para defenderlos de injusticias. Cuando pedimos un salario justo, y si de veras nos hiciera caso el Gobernador de darnos un salario justo, a la mejor a algunos no les pagaban nada. Así les hablo claro.
(L).- Luego sobre la marcha vino una revuelta organizada por algunos trabajadores del gremio, intentando jalar gente para integrar otros Sindicatos ¿Qué hay de eso?
(ÁGJ).- Bueno, esos tres Sindicatos porque son tres fueron obra de ese Gobierno, que por una parte a mi me dio gusto porque nos permitió que toda esa gente que no le servía al SUTSEM, se fuera voluntariamente en lugar de llevar un proceso largo de expulsión; su acción nos permitió que ellos solos se separaran. Pero la verdad es que iniciaron con mucho apoyo económico; de hecho creo que todavía el edificio se los paga el Estado; el Director del DIF, Navarrete, también les soltaba mucho dinero, y creo que aún les sigue soltando. Ahí en el DIF son como unos 300 trabajadores; Joel tiene como tres o cuatro comisionados con buenas compensaciones, pero ahora ya le quedan a él como 100 y sin trabajar, en cambio nuestra gente, que son los delegados ahí, si trabajan, pero además atienden las oficinas. O sea que nosotros hemos procurado poner el ejemplo también en el trabajo, nada de irresponsabilidad, nada de traer gente floja, el trabajador tiene que dedicarse a cumplir con su trabajo y también a cumplir con su responsabilidad como representante, dependiendo del número de gente que representa; si tiene muchísima gente pues le podemos pedir una licencia, pero por lo pronto nosotros no somos partidarios de que la gente ande de floja. Aquellos, la verdad no tienen ningún problema, porque lo que nosotros logramos, a ellos les cae de manera automática, nada más estiran la mano y exigen, pero no se preocupan absolutamente por nada, y como no tienen facultades para negociar, se la pasan muy tranquilos esperando. Y todavía dicen: yo no sé porqué Águeda no ha firmado el convenio. Pero es una situación que a mí me ha servido para que se constate el crecimiento del SUTSEM. Esto redunda en que la gente, en lugar de que se nos vaya, ahora está queriendo regresar, nunca les he tenido miedo a las disidencias, porque sé que es una forma de que alguien nos diga que andamos mal, pero algunas gentes del Comité, o los Delegados, no quieren que regresen, no porque les tengan miedo sino porque les tienen coraje, están resentidos por su mal comportamiento Pero bueno, no todos lo han tenido, simplemente le han dicho: vente y se van, pero al rato reflexionan y se arrepienten de irse, pero aquellos ni han logrado éxito ni lo van a lograr (CONTINUARÁ)
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