Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Ante el inminente cambio que se viene generando en todos los renglones sociales y gubernamentales, que están íntimamente ligados para generar progreso y resolver gran parte de los problemas que se vienen enfrentando para el desarrollo de la comunidad, es absolutamente necesario implementar una política precisamente de cambio, en lo que respecta al periodismo en su desenvolvimiento socio-cultural, para que se eliminen las antiguas formas.

Por ejemplo, los boletines, que cada una de las direcciones elaboraba para darlo a conocer a los medios y que estos se encarguen de difundir e informar, sin el comentario periodístico, o sea únicamente vertiendo la redacción que el funcionario expresa de un tema determinado.

Esta redacción no debe ser específica de algunos cuantos, sino de todos aquellos que quieran lanzarse a opinar sobre dicho tema y analizar a fondo la cuestión correctamente. No es simplemente dar un dictamen que tiene que ser obedecido o acatado, según el concepto de quien o quienes lo emitan, sino que tiene que ser sometido al parecer de los demás para que tenga validez y salga adelante satisfactoriamente.

La decisión de un gobernante tiene que estar supeditada a la correcta aplicación de la ley y el orden, y que las opiniones y pensamientos sean acordes, para evitar errores o eventualidades que resulten por una sentencia mal manejada; en una palabra, de acuerdo con la voz pública y el consentimiento y opinión honesta de los medios. Los políticos que se quejan de los medios informativos, parecen marineros que se quejan del mar -dijo don Enoch Powel.

En principio, la redacción es una forma de comunicación escrita que busca una estrecha relación con todas las actividades cotidianas que efectúa los seres humanos; por eso debe de ser sencilla, clara y precisa; debe evitarse toda clase de palabras rebuscadas, confusas y ceremoniosas. Deben vigilarse los términos que se utilicen, ordenándolos y analizándolos de una manera lógica para poder expresar de un modo claro, lo que realmente deseamos.

Por eso están íntimamente familiarizadas la precisión y la claridad, para lograr expresarnos en forma concisa.

En los escritos administrativos, se informa desde un punto de vista muy oficial sobre leyes o normas que emanan de las oficinas gubernamentales. Estos escritos de acuerdo a su contenido, reciben los nombres de: notas, informes, documentos públicos, escritos técnicos, etc.

Los documentos públicos tratan rigurosamente asuntos emanados de las instituciones públicas, y su objetivo es dar a conocer leyes, decretos, estatutos, comunicados, ordenanzas, etc. Su lenguaje es más rígido y sigue modelos de expresión ya establecidas que en algunas ocasiones resultan anticuadas, pero que aún así, se siguen utilizando en su redacción.

Por lo anterior, al tratar de opinar periodísticamente, sobre determinado tema de gobierno que atañe a nuestra sociedad, debe hacerse con la mayor objetividad posible; es decir, utilizar razonamientos académicos y evitar puntos de vista personales (salvo aclaraciones); o sea que deben delimitarse, definiendo y formulándose cuidadosamente los términos, de tal manera que aparezcan claramente los propósitos y criterios de la investigación.

Para realizar la investigación del tema elegido, se requiere que se verifique si: se cuenta con los recursos necesarios para poder estudiarlo y lograr causar impacto en la opinión del lector, porque en caso contrario la investigación y el criterio del periodista, pueden ir al fracaso.

Expresarnos subjetivamente, es lo que se refiere a nosotros mismos, a la manera de pensar y sentir que tenemos cada uno de nosotros. Las condiciones más importantes son: el autodominio, la organización de las ideas y la proyección de las emociones.

Sobre la organización de las ideas, podemos decir que nadie, por más inteligente que sea, puede expresarse sin organizar sus ideas previamente. Y sobre la proyección de las emociones, consiste en hacer que el lector o el oyente sienta emocionado al escuchar o leer nuestras palabras, es decir, trasmitir nuestras emociones y nuestros estados de ánimo.

Así es que no es nada más opinar y cuestionar sobre determinado tema que involucre a la población dentro de las actividades del gobierno, es cuestión de análisis y reflexión, opinión y criterio, la balanza del mal y del bien en lo que se considere una acción que interfiera en la vida pública.

Control Señores Control Sin envidias ni estupideces. No solamente buscar el mal, como acostumbran los de enfrente

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