Por: Olegario Zamudio Quezada
Creo que a todos nos sucede, cuando nace el primero de nuestros bebes, nos quedamos impresionados por la presencia de un ser que no existía y aunque la inteligencia nos habla de cómo es el proceso de gestación, la capacidad de concepción no funciona igual.
Alguna vez ya mayor, me le acurruque en la cama a miama en los últimos meses de su existencia y la veía y nos veíamos el rostro, luego me preguntó, ...¿estás triste? le dije que no, le dije que más bien estaba sorprendido.
Estoy sorprendido –le dije- de cómo tú fuiste a nacer en esta parte del mundo y como yo fui a nacer justo acá, como tú llegaste a ser mi madre y como yo llegué a ser tu hijo, creo que de alguna manera somos energías afines, como si ya nos conociéramos desde otras vidas, así me siento contigo.
Como el universo vino a disponer que yo naciera justo en donde mi vida la tendría que compartir con alguien como tú, habiendo tantos tiempos, tantos mundos y tanto espacio donde nacer, como dice la Guadalupe Pineda.
Tu viniste a nacer, para que yo pueda cumplir cabalmente mi singular destino, para confirmar mi humanidad, mi circunstancia y mi deber, de eso siento alegría inmensa y tristeza de saber que quizás pronto ya no estarás en materia, eso es triste, pero es más sorprendente que aun así estarás, eso es más sorprendente, -le dije-.
Tenabare, es una mujer simple, bajita, un poco tímida, hasta pareciera una mujer que pasa desapercibida, pero ella, Tenabare, es un ser humano grande, con fortalezas y una gran capacidad para ser y estar en cada momento de quienes componen su entorno y su circunstancia.
La puedo ver y percibir con facilidad, confieso que hay otras personas que por más que intento memorizarlas y remembrarlas no lo logro con igual facilidad, de ello concluyo que sus pasos los de Tenabare son al firme, sus palabras armoniosas, sus acciones equilibradas y sus manos, sus manos suaves irradian amistad y amor de quien se sabe amiga y lo es.
Pensando en Tenabare, razonaba que los conyugues, son algo así como energías paralelas, decía, que ellos nacen también para que uno pueda cumplir y vivir el singular destino, ese que nos tocó vivir en esta vida presente, nuestro desarrollo y evolución, pareciera como si nuestros conyugues nos vienen a confirmar lo que somos y de lo que estamos hechos.
No tenemos que escogerlos, solos llegan por añadidura, cuando vamos por la vida ocurre pues, como la fuerza de atracción nos atrae o los atraemos, es algo así como la ley de la complementariedad, el universo es tan sabio que sabe cuando enviarlos y cuando nuestros conyugues deben de trascender en otra vida, en otra dimensión, sonriendo aun.
Creo que en esta vida, si tienes capacidad de apreciación y puedes ver los valores en una persona y sientes que le quieres se lo puedes decir sin rubor, si sientes que le puedes regalar una caricia que le haga mover su espíritu hasta el confort de su corazón, también debes hacerlo, es tan gratificante ello, eso es conmovedor y también para el que lo recibe.
Yo y tus amigos del corazón te queremos Tenabare, eres el tesoro de mama, pero también eres nuestro tesoro, eres nuestra joya apreciada y hermosa que cuando brilla iluminas nuestros espíritus, nuestra inteligencia y nuestros corazones.
Si en este momento a cientos de kilómetros de ti físicamente, pudiera regalarte una caricia, te la daría con mi mano izquierda, con la mano del lado del corazón, te la daría a ti, a tus hijos y te diría que en esta vida cada persona existe para que podamos cumplir nuestro singular destino de desarrollo y evolución.
Tenabare, gracias por darnos la dicha de encontrarte en esta vida y poder compartirla contigo, gracias.