Por: Juan Fregoso
*Michoacán, en la antesala del feudalismo
*Fecal va con todo y contra todos con tal imponer a la Cocoa como gobernadora
*Las elecciones del domingo 12 presagian barruntos de violencia
*El big brother está dispuesto a aplastar la voluntad ciudadana
*Su meta es perpetuarse en el poder, a través de Luisa María Calderón
El nepotismo es la preferencia no justificada razonablemente, otorgada por un gobernante a sus parientes para el desempeño de los cargos o funciones públicas. Constituye un vicio característico de los regímenes dictatoriales. Los efectos del nepotismo son altamente perjudiciales para la nación y se hallan en una flagrante contradicción con el principio democrático según el cual todos los ciudadanos tienen derecho a los cargos públicos de acuerdo con su mérito y su capacidad, refiere con suma precisión, el destacado jurista, Rafael de Pina.
En esta lógica, se encuadra el comportamiento del presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, quien con toda la fuerza del estado trata de imponer como gobernadora de Michoacán—actualmente gobernado por el PRD—a su hermana, Luisa María Calderón, alias la Cocoa, quien ya da por hecho ser la sucesora de Leonel Godoy, gracias al irrestricto apoyo de su hermano y de la cacique magisterial, Elba Esther Gordillo Morales, a través de su Partido Nueva Alianza.
Si los michoacanos se dejan seducir y sucumben a las amenazas del clan calderonista, estarán condenados a vivir un gobierno no solamente nepotista, sino fascista y autocrático, con las consecuencias que derivan de esta clase de regímenes gubernamentales, opuestos diametralmente al principio de la democracia. Por lo tanto, este domingo 13 de noviembre, el pueblo michoacano tendrá que hacer valer su voluntad en las urnas por encima del capricho del primer mandatario.
El pueblo de Michoacán debe recordar aquel 15 de septiembre de 2008, cuando en pleno Grito de Independencia, ocurrió el granadazo que le costó la vida a muchos ciudadanos. Un año después, en 2009, Calderón implementó el michoacanazo en contra de las autoridades municipales y funcionarios estatales, de hecho, en Michoacán se inauguró la cruenta guerra contra el crimen organizado, guerra que a la fecha ha cobrado por lo menos 60 mil vidas humanas, entre delincuentes y gente ajena al negocio del narcotráfico.
Por tanto, sería un error imperdonable que la candidata del PAN, Luisa María Calderón, resultara ganadora en los comicios del 12 de noviembre, porque conociendo la mentalidad de los Calderón, es evidente que su gobierno se caracterizaría justamente por la misma ruta violenta que ha implantado el presidente. Además, es obvio que Felipe Calderón busca hacer gobernadora a su hermana para perpetuarse en el poder; Calderón pretende convertir Michoacán en el feudo del calderonismo, por esta razón busca a toda costa imponer a la Cocoa, la cual sólo sería una gobernadora de escaparate, porque quien gobernaría realmente sería el propio Calderón, a quien sólo le resta un año y meses para que deje Los Pinos.
Además, hasta lo que se sabe, Luisa Maria Calderón no cuenta con ninguna academia política dentro de las filas del PAN, excepto la secretaría de elecciones de este partido. Sus propuestas de campaña no tienen ningún contenido ideológico, capaz de persuadir al electorado para que voten por ella; es, por si fuera poco, una mujer carente de carisma, sin presencia política entre las clases populares, su anodina figura sólo resalta entre la clase pudiente, a la cual pertenece, en este sentido, sin el apoyo de la clase trabajadora, del populacho, la Cocoa va directamente al fracaso.
Pero el big brother, le apuesta a su omnímodo poder para hacerla ganar cueste lo que cueste. Y esto es grave, porque, desde esta perspectiva se vislumbran barruntos de violencia en los comicios de este 12 de noviembre, pues todo apunta que las elecciones podrían teñirse de rojo, y esto es así, porque gane o pierda la hermana del presidente, habrá inconformidades, habrá protestas, tanto del PAN como del PRD, principalmente.
El PAN, si en algo se ha distinguido a lo largo de este gobierno, es precisamente por su acendrado afán de violentar el estado de derecho, ya que esa ha sido la tónica que ha brillado desde que arribó al poder Fecal, por lo tanto, no es aventurado señalar que desplegará todo el aparato gubernamental en contra de sus adversarios, particularmente del PRD, partido que también se caracteriza por su agresividad, y aunque el gobernador perredista, Leonel Godoy, sea de la idea de que será respetuoso de los resultados electorales, es muy probable que se verá rebasado por la militancia perredista, que detesta al calderonismo, por ser éste el principal factor de la espiral de violencia que vive México. Así pues, los comicios en Michoacán huelen a muerte, por un fraude anunciado por el propio presidente de la República, empeñado tozudamente en imponer a su querida hermana como gobernadora, que de lograrlo sería el retorno del más crudo feudalismo, sometiendo la voluntad de los michoacanos a su lógica cavernícola. Por consiguiente, la postura de Fecal en nada abona a la democracia, la cual nuevamente se vería mancillada por el poder aplastante de un autócrata, que llegó al poder, también cobijado por el fantasma del fraude. Así las cosas, el pueblo de Michoacán tiene la última palabra, pero no solamente éste, sino el candidato del PRI y del PRD, que como protagonistas de la justa electoral están obligados moral y legalmente a cuidar que la jornada del 12 de noviembre se lleve a cabo con la mayor pulcritud posible.