José María Castañeda


SANTIAGO.- En estos días en los que acudimos la mayoría de las personas a los panteones de nuestros pueblos a llevar ofrendas a nuestros fieles difuntos, recordé un caso paranormal que me platicaron los ahora ex regidores Álvaro Acevedo, y Humberto Montero.

En aquella ocasión reunidos en la sala de juntas de cabildo, comentaban que la telesecundaria del poblado del Corte, suceden casos que llaman la atención y es que en el salón de computadoras estas se prenden y apagan sin que nadie se explique el suceso. Pero vayamos por partes comentaba el Zapato Montero, que en una ocasión el director del plantel de estudios le pidió su apoyo para que le ayudara a pagar un velador, ya que temía que alguien se metiera a robar alguna computadora, o abanicos, por lo que el regidor le dijo que con todo gusto lo apoyaba que iba a buscar quien quisiera ganarse 150 pesos diarios por ir a velar a la telesecundaria.

Sin embargo la persona a la que le había echado el ojo dijo para el empleo de velador al enterarse de cuál era mi pretensión se aventó dicho lo anterior coloquialmente para atrás, diciéndome No vale ni aún que me pagaras mil pesos diarios voy, que no sabes que ahí asustan, En ese momento intervino el general como suelen llamar a Álvaro Acevedo, quien dijo a mí también me solicitó el apoyo el director de la telesecundaria y le dije que con mucho gusto se lo brindaba, solo que me pasó igual que a ti zapato, yo les ofrecí el empleo de velador a 3 personas y las tres me dijeron que ellos no trabajaban que por que en las noches las computadoras se prendían solas, y se apagaban solas y que además en el salón se escuchaban risas, pasos apresurados y maldiciones. En ese momento quien fuera regidor por el poblado del Corte, Humberto Montero, dijo que finalmente el encontró un valiente que aceptó el trabajo pero que nada más trabajó 3 días ya que al cuarto día no fue y cuando acudí a su domicilio para preguntarle la razón por la que ya no fue a velar, me dijo No vale ahí asustan, platicándome que el primer día en que trabajó no pasó nada, sin embargo al segundo día –dijo- que estando sentado en una silla de descanso a un lado de la cancha de usos múltiples de pronto vi luz en el salón de las computadoras y al acercarme vi, que todas estaban prendidas por lo que creyendo que alguien pretendió asustarme entré y las apagué, sin embargo como a las 12 de la noche de nueva cuenta se prendieron, y al acudir de nuevo vi que el salón estaba cerrado con llave, tal y como yo lo había dejado por lo que nadie se metió, -yo- dijo el Chelis, expuso Montero Hernández, creo que la persona a la que se refería se llamaba José Luís, trate de calmarme, y así transcurrió la noche, Sin embargo al día siguiente al volver a presentarme a trabajar de nueva cuenta aproximadamente a las 10 de la noche volvieron a prenderse las computadoras, y al acudir presencie como estas comenzaron a apagarse por líneas, es decir se apagaron las de la parte norte del salón y posteriormente las de la parte sur, Pero no todo quedó ahí, sino que comencé a escuchar risas apagadas, y pasos apresurados además de mentadas de madre, y otros improperios, Por lo que en ese mismo momento sentí que se me erizaba el cabello, y salí corriendo del lugar me vine a mi casa vale, le dijo el velador al Zapato Montero, y ya no pienso regresar.

Verdad o mentira la narración de los ex regidores, lo cierto es que el misterio de lo que acontece en la telesecundaria del poblado del Corte, aún permanece y es que algunos vecinos del lugar dicen que cuando pasan por la telesecundaria en la noche escuchan conversaciones alteradas, maldiciones y demás sin que haya nadie alrededor por lo que prefieren apretar el paso, o de plano correr, y es que los sucesos que ahí suceden provocan que mayormente por las noches nadie transite por el lugar.