Por Brígido Ramírez Guillén
Decano del periodismo en Nayarit
Escribir sobre un tema y en forma repetitiva columna tras columna, como que llega a aburrir al lector y hasta cae en un profundo desinterés porque al parecer la materia ya está muy agotada; lo decimos porque dedicamos en este espacio con mucha insistencia la creación de la Oficina de Prensa en el gobierno del Estado, su inclusión en el Presupuesto de Egresos autorizado por el Congreso del Estado y su importancia por el papel que desempeña en su relación con los medios de comunicación. Lo que mencionamos y lo volvemos a remarcar en esta ocasión, para luego dejar un largo receso, que fue en el gobierno del doctor Julián Gascón Mercado que se creó la Oficina de Prensa oficial del Estado, con su primer titular el licenciado Joaquín Franco Góngora, con una amplia visión de difundir las obras y acciones del régimen, empleando para ello, en aquél tiempo, la radio y la prensa escrita. Don Roberto Gómez Reyes, al siguiente sexenio, sabía muy bien de los apoyos y compromisos de la publicidad con la prensa, los que se canalizaban a las partidas dependencias estatales para darle cumplimiento y para que todo fuera claro y transparente incluyó en el presupuesto de egresos del gobierno una partida especial para prensa, que sería manejada directamente por la Dirección de Finanzas una vez que el Visto Bueno lo diera el Jefe de Departamento de Prensa. Es de remarcarse que el titular de esa dependencia, su servidor Brígido Ramírez Guillén, tenía la autoridad e independencia en el manejo de su presupuesto, que los convenios con las empresas editoras se revisaban cada año y no se pasaba un día de fin de mes que los reporteros, redactores de los diarios locales, comentaristas, articulistas y corresponsales de los medios nacionales, no recibieran su respectivo cheque como colaboración periodística, sin más compromiso que el desempeño fiel de su actividad en los medios. Para no ir muy lejos en este comentario me voy a referir a tres Jefes del Ejecutivo, Gómez Reyes, Flores Curiel y Emilio M. González Parra, quienes veían los convenios de publicidad y los apoyos a reporteros y redactores, como un respaldo a las empresas periodísticas para que siguieran cumpliendo con su misión ante la sociedad y como una fuente segura de trabajo, mientras se consideraba que a los trabajadores transmisores de la información había que estimularlos por su labor de entrega a la comunidad nayarita. Hay quien quisiera desapareciera la Oficina de Prensa del Gobierno del Estado porque muchas veces no cumple cabalmente con su función y por su elevado número que integra su personal. Considero que sería el peor error que se cometiera. El presupuesto para el manejo de la oficina existe, sólo que falta saber cómo canalizarlo bien para que los distintos medios de la comunicación den una buena imagen al gobierno del Estado, difundan las obras y acciones de la administración estatal y de paso le den también tanto a nivel local como nacional la proyección que se merece cuando se quiere avanzar en la transformación y desarrollo del Estado. La visión del manejo de la Oficina de Prensa del Gobierno debe centrarse a sus orígenes, cuando Julián Gascón Mercado, Roberto Gómez Reyes, Flores Curiel, Emilio M. González, tuvieron siempre en sus proyectos políticos una estrecha y cordial relación con los medios de comunicación, lo que también se sintió sobre manera en la administración de Celso H. Delgado Ramírez y en el último trienio de Antonio Echevarría Domínguez, y para ello había que ejercer con honestidad el presupuesto de egresos de la dependencia. Y nos hacemos siempre esta pregunta ¿Y quién debe estar al frente de la Oficina de Prensa del Estado?.... Un funcionario que esté en permanente contacto con el diálogo con el gobernador, porque es su vocero e intérprete de su política?.... Hay otros interesantes temas que los podremos comentar y analizar en próximos columnas, como eso de ¿qué papel desempeñaron las esposas de los gobernadores durante sus gestiones?.... Hubo algunas que no querían separarse ni un minuto de sus maridos, olvidando que el amor y el trabajo no se compaginan. Hasta la próxima. *Decano del periodismo en Nayarit.