Por: José Ma. Narváez Ramírez.
¿Qué pasa en Oncología del Seguro Social de Nayarit?
Muchas veces la vida nos enseña con dureza, que cuando todo parece indicar que transcurre con normalidad, de pronto nos envuelve en un mar de dificultades que se vuelve proceloso cuando son nuestros propios semejantes los que en lugar de apoyarnos nos relegan.
Una familia nayarita, que con tres hijos (dos estudiantes universitarios) integran un grupo de cinco personas felizmente unidas, en la que todo parecía indicar que la vida les sonreía y con el favor de Dios iban sacando adelante con alegría y entusiasmo sus tareas; que se divertían y al mismo tiempo sorteaban las dificultades con dedicación y responsabilidad, de repente el jefe de la familia empezó a sentirse mal y acudió a ver al médico para que le hiciera un diagnóstico de su enfermedad, la cual consideraba –sin ser doctor- que era de pronóstico reservado, por los síntomas de gravedad que presentaba y que a sus cuarenta años no alcanzaba a comprender la magnitud de dicho padecimiento.
Ahí empezó el calvario de esta apreciada familia, que recurrió a profesionistas norteamericanos, gastó todos sus ahorros y al agotarlos regresó a México donde se puso en manos de especialistas del Seguro Social.
Al acudir a esta institución, un galeno encargado de la Sub dirección de Oncología, le detectó a un metro de distancia –como pretendiendo no contagiarse-: cáncer en la cara. No le hizo ninguna auscultación ni ordenó una biopsia, ni nada que sirviera para iniciar una historia clínica o una exploración física para detectar la magnitud del mal.
La esposa del enfermo desde hace varios años viene luchando a brazo partido contra los encargados de este departamento que se muestran apáticos, irresponsables, insensibles y meimportamadrístas, no solo con su enfermo sino con la mayoría de los que padecen el cáncer, y al mismo tiempo con los familiares de ellos, demostrando que les vale muy poco o nada la vida de ellos, y que quisieran mejor la muerte para aquellos que acuden a curarse, por necesidad o porque no tienen dinero para pagar un centro oncológico independiente.
La verdad es que el marido afectado (antes de perder la vida, a la que se aferra con todas sus fuerzas) está a punto de que le reviente un ojo de la cara. Fue declarado desahuciado (y muerto) desde hace cuatro años, ya no tiene paladar y el lado izquierdo de su faz tiene que cubrirlo con vendajes; nadie se ha dignado extender una dispensa médica y se ve obligado a trabajar (así como lo está usted leyendo) a trabajar en esas condiciones.
Por el contrario, él tiene un cáncer terminal, ya que le afectó también los pulmones y los doctores –dan la impresión- de que están esperando que el enfermo fallezca para que de una vez por todas se termine su responsabilidad.+
Pero no contaban con la admirable tenacidad de la consorte, que ha luchado contra todas estas anomalías -batalla que va minando su salud- pero está dispuesta a llegar a las últimas consecuencias en el departamento jurídico del Seguro, si no le cumplen con el envío de su esposo a Oncología de Guadalajara, Jalisco, -según una última orden que le dieron por no haber cirujanos plásticos en Tepic o porque están de vacaciones-.
Control Señores Control Tenemos todos los datos de las personas que se han comportado en forma altanera y anti-humana (misericordiosa, compasiva, afable, buena, generosa, indulgente, piadosa Como se supone que debería ser el personal encargado de curar o paliar estas enfermedades) A los que no deseamos que Dios los castigue, pero por ahí en el evangelio dice: con la vara que midas, serás medido Así que
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