Por Fernando Gutiérrez Meza
De nada sirve que los mandos directivos tanto de corporaciones municipales, estatales y federales vengan de origen militar o de la marina, sino trabajan coordinadamente en la lucha contra el crimen organizado y las bandas del mismo que operan en la entidad, y que cotidianamente provocan asesinatos y hechos de sangre, que desafortunadamente han cobrado vidas inocentes como el caso del estudiante del Conalep que viajaba en un camión de la ruta Aguacate, suceso registrado hace quince días.
Se pudiera decir que es poco el tiempo que tienen los militares en sus cargos, pero los acontecimiento de sangre no han cesado, y la tregua que supuestamente existía se rompió de repente, las cosas siguen igual; de nadie es desconocido que los crímenes y acontecimientos continúan y los medios escritos y electrónicos a diario dejan testimonio de esos hechos.
Parece que los nuevos jefes policiacos llegaron a sus cargos sin estrategias fehacientes, y en estos momentos realizan en principio el reacomodo de comandantes, mandos medios o policías tanto del Estado o el Municipio, aunado que muchos todavía ni siquiera conocen la ciudad de Tepic o el Estado, debido que vienen de otros lugares de la república, pero bueno con la marcha se acomodan las calabazas como se dice comúnmente, mientras tanto los ciudadanos nacidos aquí tenemos que acostumbrarnos a que ese tipo de problemas que difícilmente será erradicado, se trata de un cáncer que llegó para quedarse.
La realidad de las cosas si hubiera voluntad de entrarle a ese problema desde cuando el ejército lo hubiera hecho, se presume que éstos cuentan con personal de investigación y aparatos especializados para checar domicilios y conocer donde se mueven ese tipo de delincuentes; o en su defecto, tan sencillo como abordar un taxi y los choferes saben a ciencia cierta los domicilios donde se encuentra las tienditas y gentes que se dedican a ese negocios.
No vayamos tan lejos, llama la atención el funcionamiento por las noches de licorerías, en que hasta el más inocente sabe que el negocio es otro más que la venta de cerveza, pero inexplicablemente ni las autoridades municipales como el caso de fiscales o el departamento de alcoholes del gobierno estatal toman cartas en el asunto, lo que hace pensar que están coludidos en el negocio.
Indudablemente que en las corporaciones de los tres niveles pudiera haber mafias entre los comandantes y policías que se prestan a esos negocios, o supuestamente sirven de soplones con quienes se dedican al citado negocio, y los disfrazan como negocios de vinos o centros botaneros , como el caso del Tapanco que se ubica en el Libramiento, establecimiento que a pesar de no contar con los permisos debidamente para centro nocturno se les permitió la apertura con el disfraz de botanero, en donde realmente la -botana- es el trato de blancas y también prietitas, pues no hay que ser racistas, hay morenas de fuego, qué aguas.
La verdad si realmente se pretende frenar en poco los sucesos de sangre, es necesario que las corporaciones de los tres niveles se pongan la camiseta del patrón que los contrato, o en su defecto las cosas seguirán de la misma manera sino es que peor. En fin