José María Castañeda

SANTIAGO.- El Templo del Señor De la Ascensión con su Cristo crucificado recibió este pasado sábado 24 de septiembre a la juvenil jovencita Xitlalic Guadalupe Castañeda Ramírez, para dar gracias por llegar a la edad de las ilusiones.

La bella jovencita ataviada en un vaporoso vestido azul, acudió a la cita puntual con el Santo Patrón de Ixcuintla, acompañada de su distinguida madre Maury Ramírez, y de sus abuelos paternos, José María Castañeda y Lucila Machaín de Castañeda, así como por sus abuelos por la vía materna José León Ramírez Rivera y Margarita Sandoval de Ramírez, así como por sus tías (os) padrinos Sabino Lora Jiménez y compañeros de la escuela preparatoria, donde la juvenil festejada cursa el primer año. Fue el sacerdote José de Jesús Hernández, ampliamente conocido entre la feligresía como el padre Pepe, quien ofició la Santa Misa, misma que fue escuchada con especial atención por los asistentes, dedicándole un emotivo mensaje a la cumpleañera, para posteriormente tras dar la sagrada eucaristía y luego de la santa bendición terminar la santa misa.

Más tarde la festejada invitó a los asistentes a su fiesta celebrada en el salón de eventos la Terraza, en donde se sirvió una exquisita cena consistente en medallones de pollo rellenos de jamón y queso amarillo, así como espagueti verde, y ensalada de manzana, todo lo anterior rociados con frescas ambarinas, mientras que el carnet musical estuvo a cargo del sensacional sonido Maui disco de la pandilla de chicos malos integrada por David Sevilla, Elías Salas, y compañía, es de hacer mención que ni el dios Tlaloc, pudo evitar la alegría reinante en este acontecimiento social de gran trascendencia, ya que pese al torrencial aguacero que se desató, las alegres notas de la Banda Real de Villa Hidalgo, pusieron a bailar a los asistentes. Es de hacer mención que en esta fiesta trascendental en la vida de Xitlalic Guadalupe, no estuvo físicamente su padre Hugo Castañeda Machain, ni sus tíos Amado Cervantes ni Olga Machain, pero si estuvieron de manera etérea dándole gracias a dios por la enorme dicha de la feliz cumpleañera, a quien le deseamos muchísimas felicidades.